Maricarmen Cortés

Periodista especializada en finanzas y negocios, con una exitosa carrera profesional en un ámbito que históricamente ha sido más de hombres, Maricarmen Cortés es una mujer fuerte en lo personal y en lo profesional, que ha aprendido a darle a la vida una buena cara, ocupándose de lo que verdaderamente tiene valor: la salud.

“Nunca es tarde para hacerlo, yo empecé a hacer ejercicio a los 30 años y lo más importante que yo puedo recomendarle a las mujeres es que no se obsesionen con el peso, que traten de comer lo más sano posible y que tengan mucha fuerza de voluntad, porque sólo con eso y con el ejercicio podrán mantenerse sanas.

Recomienda checarse constantemente sus niveles de colesterol y no jugar con la salud. “Hay que buscarse el tiempo para cuidar de ti mismo y si no puedes ir a un gimnasio, ponte a caminar en tu casa, sube y baja escaleras, lo que sea, pero mantente activo, porque en la medida en que lo hagas, tus hijos también lo van a hacer”.

Confiesa que el sobrepeso es un problema con el que ha batallado desde niña, pues hay muchas madres, como la suya, que le restan importancia al sobrepeso infantil y las consecuencias que esto les puede ocasionar de adultos.

“Desde que era niña, el peso ha sido un problema en mi vida, cuando eres un niño obeso sufres mucho.

“Eres diferente, te ponen apodos, no tienes la misma flexibilidad que los demás para jugar y hacer ejercicio, aunque yo siempre trataba de hacerlos, porque soy una gordita flexible.

“Lo peor viene en la edad adulta, porque eres blanco de muchas enfermedades, principalmente las cardiovasculares, por eso yo les recomiendo a las mamás que cuiden mucho la alimentación de sus hijos, cosa que no hicieron conmigo. Que los pongan a dieta si empiezan con problemas de peso y que los enseñen a comer bien, porque después es más difícil.

“Afortunadamente tengo una hija delgada, y no le di de comer puras papillas de espinacas”, bromea a su muy alegre estilo.

¿Te preocupan las enfermedades del corazón?

“Más que preocuparme, me ocupo de ellas. Preocuparme no me sirve de nada, mejor me ocupo en evitarlas y lo hago a través del ejercicio.
Hace ejercicio diariamente, nada casi dos kilómetros dos o tres veces a la semana y cuando no puede ir a nadar, hace bicicleta o caminadora 35 minutos máximo.

Ya es un hábito para mí, porque si no lo hago me duele el cuerpo y las articulaciones, así que procuro no dejarlo.

“A lo mejor no se nota, porque soy una persona obesa, pero también procuro ser muy cuidadosa en lo que como: evito las grasas y el azúcar, aunque afortunadamente no soy diabética y tengo bajo mi nivel de colesterol y de triglicéridos, pero eso ha sido gracias al ejercicio”.

Para bajar de peso, probé de todo

La conductora del programa Alebrijes, Águila o Sol que se transmite los lunes por Canal 2, confiesa que para tomar conciencia de lo que implica una mala alimentación tuvo que pasar por más de 80 dietas.

“Yo probaba de todo para bajar de peso, hasta que después de las 85 dietas que hice me di cuenta que sólo la buena alimentación le puede proporcionar al cuerpo la salud que requiere.

“He cambiado mucho a raíz de eso y de todo lo que he leído en las revistas especializadas o en los libros. Ahora tengo bien claro que te tienes que cuidar, que no te puedes tomar a juego la salud, porque he conocido gente que ha padecido infartos por el sobrepeso. Procuro ser una persona sana. No consumo mucho alcohol y hace tiempo dejé de fumar, primero por mi embarazo y después por la natación”.

¿Ha sido difícil mantener un equilibrio entre tu trabajo y tu vida personal?

“Bueno sí, un poco, porque yo salgo de trabajar ya noche y no me puedo levantar temprano. Lo que hago para relajarme es que cuando llego del trabajo me pongo a ver televisión mientras hago ejercicio, porque eso me ayuda a sentirme más ágil.

Claro que me gustaría estar más delgada, pero no hago de mi peso una obsesión, quizá porque nunca ha sido un obstáculo en mi trabajo, afortunadamente”.

¿Ha sido difícil incursionar en las finanzas, cuando es un mundo destinado al sexo masculino?

“El problema en mi trabajo ha sido por ser mujer, no por ser mujer obesa.Sin embargo, el enfrentarte al problema de la obesidad desde niña te ayuda a crear un mecanismo de defensa que te obliga a estar más alerta, a desarrollar tus habilidades. Gracias a eso nunca he tenido problemas para desarrollarme, ni en la escuela, ni intelectualmente. Y como nunca quise ser gimnasta, pues tampoco fue un obstáculo para desarrollarme profesionalmente”.

¿Te enfrentas al machismo en el trabajo?

“Bueno, afortunadamente ya hay muchas mujeres en las finanzas, pero sí, es un sector muy machista, muy cerrado para las mujeres y sobre todo cuando yo empecé, que fue en los ochentas, era de las pocas mujeres que iba al piso de remates.

Sigue siendo un sector muy cerrado, te das cuenta en el hecho de que todavía existe el Consejo de Hombres de Negocios, en lugar de hombres y mujeres de negocios”.



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