Yo no estoy loca

Todos hemos escuchado alguna historia de una persona sana internada injustamente en una institución psiquiátrica. Desde la afamada película de Atrapado sin salida con Jack Nicholson, hasta la clásica del cine mexicano María de mi corazón, con María Rojo y Héctor Bonilla. Y si alguna vez has visitado un hospital psiquiátrico, coincidirás conmigo en que a veces es difícil decir si una persona está sana o no lo está. El hecho es que en alguna época, a las mujeres aguerridas o que constituían un obstáculo para algún personaje poderoso, se les podía recluir a un manicomio acusándolas de haber perdido la razón, sin más. Tenemos el caso histórico de Juana de Aragón –mejor conocida como Juana la Loca–, quien hace más de cinco siglos vivió ¡46 años! recluida por órdenes de su padre. Se le atribuía una supuesta locura que, hasta nuestros días, sigue en entre dicho.

“Quizá la pobre Juana tuviera una leve enfermedad mental, pero no se llevó a cabo un programa de recuperación muy adecuado con ella al encerrarla en Tordesillas, aunque, para descargo de sus familiares, esto ha sido práctica común con la mayoría de los enfermos mentales hasta nuestros días.”

Fue pensando en esto que decidimos emprender una investigación para averiguar qué tanto este fenómeno seguía siendo una práctica común en México. Buscamos testimonios de mujeres injustamente internadas en hospitales psiquiátricos, entrevistamos a especialistas en el tema, y nos encontramos con algo que llamó mucho nuestra atención.

Si bien es cierto que existen casos de personas que han vivido la terrible experiencia de ser internadas en un hospital psiquiátrico en contra de su voluntad, ya sea por un mal diagnóstico o por intereses ajenos a su salud, se trata cada vez más de casos aislados. Tenemos, como ejemplo, un testimonio cuyo relato encontrarás en la sección de salud-testimonios en: plenilunia.com

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Pero la realidad es que, hoy en día, nuestro país cuenta con reformas de ley que defienden los derechos humanos de las personas que han de ser internadas en una institución para enfermos mentales, y se ha vuelto cada vez más difícil internar a una persona sana de forma injusta.

En México para internar a un enfermo mental en un psiquiátrico en contra de su voluntad, la ley exige el diagnostico de un médico y la autorización de un familiar; en ocasiones se le pide al familiar levantar un acta ante alguna institución de derechos humanos que expliquen la situación, y sólo se permite que el paciente esté internado de forma involuntaria por un período máximo de 14 días. Normalmente, durante este periodo en que estos pacientes son medicados, les pasa la crisis por la que ingresaron, se dan cuenta de que necesitan ayuda y aceptan quedarse voluntariamente para ser tratados.

Pero si éste no fuera el caso y la persona ingresada siguiera insistiendo en que no quiere estar ahí, ya no se le puede detener (salvo casos excepcionales en donde el desequilibrio sea muy evidente y un segundo médico prescriba el internamiento).

Insisto, puede haber casos aislados en donde todas estas condiciones se den y, sin embargo, la persona internada contra su voluntad en realidad esté sana. Pero de acuerdo a lo que nos explicó Gabriela Carrera, Presidenta de la organización VOZ Pro Salud Mental, estos son los menos; es muy común que las personas que sufren una enfermedad mental tengan delirios de persecución y piensen que alguien está tratando de hacerles daño, de privarles de su libertad u otras fantasías. Y cuando alguna de estas personas logra, por así estar establecido en la ley, salir de la institución sin haber terminado su tratamiento, es muy común que recaigan y pongan en peligro su propia vida o, en ocasiones, las de terceros.

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Es muy difícil juzgar un caso sin conocerlo a fondo y sin tener experiencia tratando enfermos mentales. Y el riesgo de cometer una injusticia siempre existe. Pero es un hecho que en nuestro país se está trabajando para evitar que sucedan casos de internamiento injusto, al tiempo que trata de promoverse la oportuna atención de quienes sufren enfermedades mentales.

De aquí se desprende otro tema importante y quizás más apremiante, sobre el que quisiéramos dejar una invitación a la reflexión. En México sigue existiendo una enorme desinformación sobre lo que son las enfermedades mentales, lo que mantiene un estigma y una discriminación hacia las personas que las padecen. Adicionalmente, los servicios de salud para este sector de la población es insuficiente e ineficiente. El trabajo de concientización y la promoción del derecho a la atención médica para los enfermos mentales es de vital importancia.

Un tratamiento oportuno y adecuado, evitaría mucho sufrimiento entre los pacientes y su entorno inmediato. Para lograrlo, existen organizaciones especializadas que ofrecen capacitación y apoyo profesional. Si tú o algún familiar o amigo es víctima de este tipo de padecimientos, infórmate, pide ayuda. Porque como bien dice la campaña de VOZ Pro Salud Mental: “Solos somos invisibles; juntos somos invencibles.”

Numeralia en México

  • 15% de la población padece alguna enfermedad mental.
  • 7% sufre una depresión mayor.
  • 1.6% tiene trastorno bipolar.
  • 1% esquizofrenia.
  • La cantidad de suicidios se ha duplicado entre los jóvenes de 1999 a 2004.
  • Se estima que en el 2010 el suicidio será la segunda causa de muerte en México.



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