La fatiga, claro indicio de hipertensión arterial pulmonar.

La hipertensión arterial pulmonar se puede confundir con asma, angina de pecho o ansiedad.
La hipertensión arterial pulmonar se puede confundir con asma, angina de pecho o ansiedad.

La hipertensión arterial pulmonar (HAP), es una enfermedad en la cual los vasos sanguíneos que transportan la sangre con poco oxígeno, desde el corazón hasta los pulmones, se endurecen y se estrechan. El corazón debe hacer un mayor esfuerzo para bombear sangre. Con el transcurso del tiempo, el corazón se debilita y no puede cumplir su función.

Afecta a hombres y mujeres principalmente en edades productivas, entre 20 y 60 años de edad. Se considera que su origen puede ser debido a múltiples factores genéticos y del entorno. Así mismo se relaciona con la ingesta de algunos medicamentos, como los supresores del apetito; enfermedades reumatológicas y enfermedades cardiacas congénitas.

“En México al menos 15 personas por millón de habitantes padecen HAP, es importante la difusión de la enfermedad con el fin de que se detecte en etapas tempranas y el paciente pueda tener la oportunidad de beneficiarse con el tratamiento adecuado,” señala la Dra. Guadalupe Espitia, Neumóloga del Hospital 1° de Octubre del ISSSTE.

Las molestias iniciales que genera la HAP son poco específicas y pueden presentarse también en otros padecimientos más comunes, confundiendo y atrasando su detección. Se puede confundir con asma, angina de pecho, trastornos del ritmo cardiaco o ansiedad. Entre los síntomas más comunes están la fatiga, dificultad para respirar, desmayo, dolor de pecho, tos y color azulado de labios y piel.

El diagnóstico de la HAP puede tardar de 3 a 10 años después de manifestados los primeros síntomas, situación que demora la utilización del tratamiento oportuno y resta posibilidades de vida al paciente.

Para diagnosticar oportunamente la HAP es importante que los médicos de primer contacto y especialistas no descarten esta enfermedad y realicen inicialmente el historial clínico, un examen físico, un electrocardiograma y radiografías del tórax; posteriormente una ecocardiografía, un ecocardiograma en ejercicio, pruebas funcionales y un cateterismo cardiaco derecho.

La Dra. Espitia explica que durante la década de los 80, cuando aún no se disponía de una terapia específica para esta enfermedad, la esperanza media de vida desde el momento del diagnóstico de los pacientes con HAP era inferior a 3 años.

Aunque no existe una cura conocida para la HAP, sí existen opciones de tratamiento, las cuales han avanzado en los últimos años. Dichas opciones proporcionan ayuda y marcan una diferencia significativa en la calidad de vida de los pacientes que padecen la enfermedad, expresa y agrega que actualmente Bosentan es la única terapia oral indicada para la HAP idiopática y/o hereditaria que retrasa el tiempo de deterioro causado por la enfermedad, reduce los síntomas, devuelve la capacidad de ejercicio y mejora la calidad de vida de los pacientes permitiendo retomar sus actividades cotidianas.

Por todo lo anterior es muy importante conocer sobre la enfermedad para identificarla en menor tiempo y lograr un diagnóstico y tratamiento oportuno que mejore radicalmente la calidad de vida de las personas que viven con hipertensión arterial pulmonar, puntualiza la especialista.

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Redacción, Plenilunia Sociedad Civil Fundada en el año de 2004, Plenilunia es una Sociedad Civil cuyo objetivo es fomentar el bienestar y la salud integral de la mujer.

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