Obesidad y familia

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Cambios en la dinámica familiar

Hay un dicho que menciona: “Uno cava su propia tumba con el tenedor” y es muy cierto, lejos del aspecto o inclusive el rechazo que pueda traer consigo, la obesidad viene acompañada de hipertensión, diabetes, cáncer, colesterol y un sinfín de padecimientos físicos y mentales que la complican aún más.

“Psicologia de la Obesidad: Esferas de Vida, Complejidad y Multidisciplina” es un libro recién editado y publicado por la UNAM, que a lo largo de sus capítulos compila aportaciones de distintos expertos como Armando Rivera con “El presente y Futuro de la Obesidad”, Nuria Colina con “Prevención a lo largo de la vida” y temas de interés como la evolución de la obesidad, la forma del obeso, el valor de los alimentos y el papel que juega la familia entre otros.

Al respecto, Luisa Maya coautora del libro, comentó cómo la dinámica familiar del obeso tiene un estilo muy específico que promueve o interfiere con la posibilidad del descenso de peso del paciente. Señaló que es muy diferente cuando toda la familia es obesa que cuando uno o dos son el blanco de agresión de todos los otros miembros.

En otro capítulo habla sobre el vínculo que establece el terapeuta con los pacientes con trastornos de la conducta alimentaria como son las anoréxicas, los bulímicos, los obesos, los comedores compulsivos; pues se requiere un vínculo terapéutico muy específico donde se dé el mismo valor al proceso emocional del paciente que al cambio de peso. Cuando el paciente se acerca a un peso estable quiere decir que también su actitud emocional se está estabilizando.

“Cuando se habla de una familia obesa, hay que trabajar con el valor emocional que le dan a la comida, porque está sobredimensionada y entonces deja de ser comida y se convierte en un vínculo entre ellos. El problema está cuando salen de la dinámica familiar a un mundo de no obesos, se sienten fuera de lugar”, comentó Luisa Maya.

Las mujeres son más propensas a la obesidad y más las que son madres, el 62 por ciento de las personas entrevistadas durante la realización del libro ya habían pasado por una dieta, pero que ésta funcione depende de muchos factores. La familia siempre va a jugar un papel importante como pilar de apoyo en el problema del paciente, pero muchas veces es la propia familia el impedimento o quienes sabotean la intención: Les ponen más alimento del que corresponde, les enseñan alimentos inadecuados. Al no tener comida adecuada para ellos, la agresión puede sabotear el pronóstico de su dieta, promover que la rompa, provocar ansiedad, afectar su autoestima y hacer que se rindan. Todas estas actitudes provocan que el paciente no lleve el tratamiento de la manera más adecuado y por consiguiente que no logre su objetivo que es bajar de peso.

El 25 por ciento de los niños obesos que llegan bajo esta condición a los 12 años, difícilmente recuperan su peso ideal. Tenemos niños sedentarios, niños de pantalla, de televisión, de computadora, de consolas de videojuegos, y por ellos, por nuestras familias y por un bien común, vale la pena unir experiencias y conocimientos como se logró en este libro.

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