Proyecto para envejecer

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Aprender a envejecer

Casi nadie piensa que un día va a envejecer. Quizá el pensamiento ha rondado nuestras cabezas, la idea por ahí ha surgido, pero muy pocas personas se han puesto con detalle a trabajar sobre el tema del envejecimiento. Esto puede entenderse porque en una cultura donde se privilegia la eterna juventud, a casi nadie se le ocurre pensar cómo será su vejez.

Por eso esta etapa de la vida nos toma por sorpresa, nos llega casi “sin darnos cuenta”. Y qué pretendemos hoy con nuestra colaboración, pues reflexionar un poco sobre la forma en que queremos envejecer. Por ejemplo, se piensa que la enfermedad es sinónimo de vejez, bueno sí, pero que tipo de enfermedad y a qué grado. O mejor dicho, cuál es la enfermedad que a ti te va a complicar tu vejez. Si en la familia de origen existe diabetes mellitus, o problemas de hipertensión arterial, o daños severos al corazón, lógico es que nuestro cuerpo tenga un porcentaje mayor de probabilidades de padecerlas. ¿Cuántas de nuestras lectoras desde los 40 o 50 años las previenen?. No se trata de vivir presas del pánico, sino ser responsables de lo que pasa en nuestro cuerpo.

En la cultura mexicana existe una vieja creencia que hace mucho daño: “mis hijos se harán cargo de mí”. En varias de las generaciones que nos precedieron, esta creencia se hizo realidad, la hija menor, o la soltera, se encargaban del cuidado de los padres ancianos. Nótese que se tomaba en cuanta en estos casos solo a las mujeres y no a los varones. Así que muchas familias mutilaron el desarrollo de las hijas para beneficio de los viejos padres. Hoy tenemos que pensar distinto. Primero, porque las nuevas generaciones no piensan igual que antes, y segundo, porque somos nosotras quienes tenemos que hacernos cargo de esta etapa de la vida.

De allí que se tenga que pensar en DETERMINADA FORMA DE SER VIEJA. Quieres ser una vieja que se valga por sí misma o que espere que alguien la mueva; quieres esperar a que equis persona tome las decisiones por ti, o deseas ser tú misma la que tome cualquier determinación que te afecte; vas a vivir de arrimada en un rincón o buscarás crearte tu propio espacio. Estos ejemplos hacen la gran diferencia, estos pequeños detalles marcan la calidad de vida de las viejas.

Nadie llega a vieja sabiendo todo, pero los que mejor viven este capítulo de su vida son aquellos que se comprometieron con sus propias vidas. Para ello hay que cambiar el concepto de vejez, ya no es un período desechable o de inutilidad, es un espacio para aplicar todo lo que hemos aprendido, para compartir todas las alegrías que hemos experimentado y por supuesto, para apoyar a quienes en el camino nos necesiten.

Muy pocas veces se habla del proyecto de vida, y mucho menos del proyecto para envejecer. México ha llegado tarde a la solución de muchos problemas y realidades que como país tiene que enfrentar, y uno de ellos es la vejez de su población. Según datos estadísticos del INEGI, la población masculina vive alrededor de 70-75 años; la femenina de 75-80 y aquí surge una pregunta ¿de qué van a vivir esas personas que en promedio dejan de ser contratadas en la cuarta década por considerárseles viejas?, ¿van a seguir engrosando las filas de empacadores en supermercados? . ¿Qué porcentaje de la población gozará de su miserable jubilación? ¿y qué pasará con las que nunca se van a jubilar?, ¿perderán su derecho al trabajo?. ¿Sabía que el número de geriatras que actualmente existen son insuficientes para atender a nuestra población anciana actual?, ¿Seguirá creciendo el número de ancianas pobres?, ¿Cuál es la realidad que a usted y a su vejez le espera?. Es tiempo de reflexionar y, lo más importante, actuar.

Imagen cortesía de Jessica Pacheco Ramírez | Plenilunia


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Escrito por

Conductora radiofónica

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