Feminismo en el trabajo sexual

Por terapeuta Montserrat Pedraza, de Vínculo Colectivo. La Real Academia Española, (RAE), define al feminismo como “Principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre”, o como “movimiento que lucha por la realización efectiva en todos los órdenes del feminismo.”

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¿Se puede considerar el trabajo sexual como un emprendimiento? La respuesta depende de muchas variables, a quién se le pregunte, género, religión, edad, nivel socioeconómico, incluso depende de la moral con la que nos convenga verlo.

Esto me da a entender que en cuanto a derechos, las mujeres tienen los mismos que los hombres. Y, al igual que los derechos, tienen, o deberían tener, las mismas oportunidades de crecimiento en lo personal, en lo profesional y laboralmente; así como de tener un trabajo de su elección, para ser personas independientes económicamente y todo lo que conlleva.

Aunque parezca que no hay relación entre el feminismo y una de sus luchas, la igualdad en derechos, oportunidades de trabajo y la sexualidad de las mujeres, sí que la hay.

La sexualidad de las mujeres ha sido arrebatada históricamente por los varones. La negación de una sexualidad y un deseo propios y de libertad para disfrutarlos permanece aún en buena parte del mundo.

El patriarcado se ha volcado para controlar la sexualidad femenina, todos los métodos han sido pocos.

Desde las imposiciones religiosas y morales, los códigos de conducta, la estigmatización en nombre del honor y la honra, hasta la violencia y la represión brutal y mortal, pasando por la utilización del sistema legal y el control de la ciencia.

Ya que los hombres, estereotípicamente, son los que llevan el sustento económico a la casa, o por lo menos la mayor parte de él, son los que tienen largas horas en reuniones o juntas, en algunos casos hasta siguen trabajando en casa (antes de la cuarentena, obvio); son todos unos “hombres de negocios”.

Hasta aquí todos estarían de acuerdo conmigo pero, qué pasa si les hago las mismas preguntas que se ha hecho la antropóloga feminista, Marta Lamas: ¿Se puede considerar el trabajo sexual como un emprendimiento? ¿Qué es más explotador, un trabajo que paga 80 pesos al día o uno que ofrece 500 en tres horas?

Desafortunadamente las respuestas dependen de muchas variables, a quién se le pregunte, género, religión, edad, nivel socioeconómico, incluso depende de la moral con la que nos convenga verlo.

Si bien, no podemos generalizar que todas las trabajadoras sexuales son víctimas, tampoco podemos decir que todas las que se dedican a ello lo hacen por necesidad, para sobrevivir o porque “no hay de otra”.

 Sí hay de otra, sí hay opciones, pero ¿cuántas y cuáles son las oportunidades que tiene una mujer con educación trunca?

Una trabajadora sexual callejera le contó a Lamas (2019) que antes de ofrecer servicios sexuales trabajaba en un outsourcing de servicios de limpieza. De ocho de la mañana a seis de la tarde limpiaba oficinas. Una hora y media para llegar a su centro de trabajo, una hora y media para regresar a su hogar. Por 80 pesos al día. Esa mujer, hoy, ofreciendo servicios sexuales, gana 500 pesos en tres horas.

¿Qué conviene más? ¿Dónde hay más explotación? Yo lo que veo es que son mujeres que decidieron tomar las riendas de su vida, encontraron en una labor (que no es fácil ni segura, como muchas otras) la forma de obtener más recursos con mayor flexibilidad de horarios.

Ahora, ¿Qué piden las sexoservidoras actualmente? Un grupo de trabajadoras sexuales independientes marcha rumbo al Zócalo de la Ciudad de México. Las une una misma exigencia: quieren ser reconocidas como trabajadoras no asalariadas, y así, aspirar a tener un seguro, prestaciones para acceso a la salud, a la educación y a una vivienda digna.

Es correcto que ellas usan su propio cuerpo como herramienta de trabajo, pero ¿Qué profesión u oficio no lo hace? Sigo pensando y aún no encuentro la que no use alguna parte de su cuerpo.

Imagen cortesía de Gabriela Xochiteotzin Peña | Plenilunia


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Redacción, Plenilunia Sociedad Civil Fundada en el año de 2004, Plenilunia es una Sociedad Civil cuyo objetivo es fomentar el bienestar y la salud integral de la mujer.

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