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Sentir un hambre voraz, es mucho más que la ansiedad de satisfacer un antojo, puede ser un reflejo del cuerpo para alertar sobre la necesidad de energía, vitaminas, minerales y otros nutrientes que requiere para un funcionamiento óptimo. Al saciar los impulsos con alimentos carentes de nutrimentos, no solo ignoras las necesidades de tu cuerpo, puedes sobrealimentarlo y poner en riesgo tu salud al aumentar tu consumo de azúcares, grasas y sodio.















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