Para este tipo de lesiones o molestias la homeopatía cuenta con un aliado muy poderoso. Se trata de la Árnica Montana, una planta originaria de Europa Central, sumamente abundante en los prados y bosques de coníferas más o menos húmedos (cedros, cipreses y abetos, por ejemplo).
La historia registra que los escaladores de montaña solían masticar la planta fresca para aliviar los dolores musculares. También la fumaban para combatir problemas respiratorios, sobre todo la bronquitis y la tos, aunque en ocasiones esta aplicación era contradictoria debido a que las mucosas se irritaran. Es por ello que la planta fue bautizada como “tabaco de montaña”.
En el mismo sentido, existen documentos del siglo XVI que certifican las propiedades cicatrizantes de la Árnica Montana, época en la que ya se utilizaba entre la clase campesina para tratar los dolores musculares y los magullones. Hoy se sabe -gracias a diversas investigaciones- que esta especie de la flora tiene poderes analgésicos (elimina el dolor), antisépticos (previene infecciones), antiinflamatorios, antifúngicos (combate los hongos) y antihistamínicos (reacciones alérgicas).
¿En peligro de extinción?
Muchas especies de la flora han desaparecido sin que el hombre haya podido impedirlo. En el caso de la Árnica, alguna vez corrió este peligro debido a que se cosechaba en forma excesiva. Sin embargo, hoy se produce y recolecta de manera organizada para que las generaciones futuras puedan disfrutar de sus beneficios.
Respuesta emocional
Los especialistas en homeopatía estiman que aproximadamente el 70 por ciento de la fortaleza inmunológica que posee el ser humano, proviene de la esfera emocional. Es decir, que estar triste o deprimido reduce la resistencia al embate de las enfermedades. Se sabe que la Árnica Montana puede colaborar eficazmente a tratar cuadros depresivos, de angustia, ansiedad y estrés.
Aunque científicamente está comprobado que en mujeres y hombres el umbral del dolor es el mismo en ambos géneros, “lo que sí es diferente es la forma de percibirlo, porque pareciera que el género femenino es más estoico en ese sentido, lo que no significa que no sienta el dolor”, indicó el Dr. Uriah Guevara López, especialista en dolor e investigador del IMSS.
El dolor en ambos sexos “lo sentimos igual, pero la forma de percibirlo es distinta y eso tiene mucho que ver con situaciones culturales. De hecho la mayor parte de los problemas en este sentido lo tienen generalmente las mujeres, como los partos, situaciones de mayor dolor como las enfermedades degenerativas que afectan más al género femenino”.
La fibromialgia está presente en hombres y mujeres
“La fibromialgia también le da a los varones pero en menor proporción, le da a más mujeres. Es una enfermedad que se ha considerado de exclusión.
“Cuando no se encuentran otras patologías se piensa que pudiera ser fibromialgia porque todavía no se conoce bien a bien su diagnóstico preciso y sobre todo su tratamiento, pero su atención ha mejorado mucho con el manejo de analgésicos bien indicados, porque parte de los síntomas de la fibromialgia es el dolor, como el muscular, dolor músculo esquelético que un poco su etiología”.
Durante la presentación de la segunda edición de su libro “Dolor por Especialidades”, integrado por 37 capítulos en dos tomos, 42 colaboradores, entre autores y coautores, todos ellos médicos especialistas líderes de opinión en diferentes ramas de la medicina que tienen que ver con el dolor tanto agudo como crónico, entrevistamos al especialista en exclusiva para PLENILUNIA.
¿El dolor patológico en las mujeres se presenta más en las enfermedades reumatológicas?
— Claro, las enfermedades reumatológicas ocupan un gran capitulo de enfermedades de muy diferente naturaleza, pero que tienen un patrón común de comportamiento. Atacan fundamentalmente el sistema músculo esquelético y hay una gran cantidad de dolor, dolor de tipo articular fundamentalmente.
“En las articulaciones son dolores generalizados en algunos casos que ocurren en mayor parte en mujeres, tal es el caso del Lupus Eritematoso, que es una enfermedad frecuente en las mujeres más que en el hombre, y cursan con muchos trastornos, muchos dolores, entonces parecería que sí en unos rubros es más frecuente que ocurra en las mujeres, pero reitero que no es que les duela más”.
Miembro del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt de Nivel I e investigador del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Subirán, el Dr. Guevara nos habla de los graves riesgos que corre la población con la automedicación.
“La verdad es que es importante citar que en el país la auto prescripción sigue siendo un problema serio. A veces se ha hecho por necesidad, por algún recurso que requiere la persona de ir a obtener sus medicamentos a sitios donde se pueden comprar libremente.
“El problema es que si esto no se hace bajo la guía de alguien que le pueda dar información confiable, puede ser que logre el efecto que buscaba pero también que sufra efectos adversos, porque cuando se suman varios medicamentos es cuando se habla de una polifarmacia.
“Se toma un poquito de esto un poco de aquello y combinaciones que inclusive se contraponen en las sustancias, por supuesto quien las compra no lo sabe. Así como hay combinaciones que sinergizan como es el caso de dos sustancias que se potencian, hay otros que se contraponen, se antagonizan y lo que pasa es que esto no lo conoce nuestra población cuando se auto prescribe, a veces toma dos o tres más cosas que no le alivian y sí le afectan”.
—¿Su obra es exclusiva para médicos o también puede orientar al público en general?
— Si bien está orientado hacia médicos, estudiantes de medicina, médicos en entrenamiento, personal sanitario, enfermeras, técnicos de salud, es una obra que está escrita en forma muy sencilla y bien podría leerla personal no médico. Esta es una obra que está en librerías y se puede obtener para que cualquier persona lo pueda leer. No es un libro excesivamente complejo en su escritura o redacción, es accesible para estudiantes de medicina que empiezan o para el público en general.
Dolor por Especialidades, por Uriah M. Guevara López, Editorial Corinter.
Las fórmulas “extraordinarias” de alimentos como yogures con probióticos que alivian de infecciones, cereales que reducen de peso y a la vez “vitaminan”, o mantequillas y panes sin colesterol, son afirmaciones que cunden en la industria de alimentos pero que no lo pueden comprobar porque no cuentan con sustento científico.
En tanto que en la industria farmacéutica se ha alcanzado un estatus notable de seguridad, comprobación y bases científicas en sus productos innovadores; la industria de alimentos procesados cada vez se acerca más a la charlatanería y a quererle ver la cara de incauto o ignorante al público consumidor.
De acuerdo a un reporte de la agencia Economist Intelligence Unit (EIU), este fenómeno que en México salta a cada momento en la televisión y en las estanterías de los comercios; en otras partes del mundo, incluidos los países desarrollados, también es un asunto que urge de atención prioritaria para resolver muchos problemas de salud pública.
Por ejemplo, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ha ordenado a empresas que sustenten con estudios científicos sus afirmaciones sobre beneficios nutricionales y de salud.
Entre cientos de pruebas que se han empezado hacer, sin que para las empresas sea realmente urgente dar a conocer los resultados, “se ha concluido que no hay evidencia para sostener que el cacao seco contribuye a bajar de peso, que la quinoa hace crecer el cabello y que la alcachofa de Jerusalén sana el intestino”.
En el deseo de defender sus marcas, la industria se queja porque en el caso europeo aduce que se trata de “reglas excesivas”, y alegan que tienen la razón debido a que algunas de sus aseveraciones datan de décadas y ya son toda una tradición.
En todo caso, lo que si está comprobado es que unas cuantas raciones de vegetales hacen más bien que cualquier yogur probiótico, y en tanto la agencia sanitaria de Estados Unidos, la FDA, ha propuesto normas que obligarán a la industria a publicar todos los componentes esenciales de sus productos al frente de sus paquetes, esto los obligará a no callar “sobre grasas, azúcares y sales” que dañan la salud.
Si esto lo trasladamos a lo que sucede en México, donde enfermedades como la diabetes o la hipertensión arterial son atribuidas al alto consumo estos alimentos, el asunto en materia de regularlos como ha dispuesto la FDA, no aparece ni en sueños.
De hecho, en refrescos, panecillos o galletas horneadas y hasta en frituras de harina, en las envolturas se destaca que son alimentos libres de colesterol, lo que viene a ser hasta una burla para el consumidor porque el colesterol sólo está presente en alimentos de origen animal.
Si en la “información nutrimental” los panecillos o galletas horneadas dicen que están hechas con aceite vegetal, es ilógico que contengan colesterol, pero no obstante con eso llegan al punto de que en el frente del paquete se dicen libres de grasas o ácidos trans.
Esto que no puede ser comprobable porque no hay una regulación que norme su forma de fabricarlos, pero que en cambio si sea todo lo contrario, como están hechos con aceite vegetal, margarina en todos los casos por su bajo precio; dichos productos al ingresar al aparato digestivo, por la química de la digestión al ser absorbidos se quedan en el cuerpo como grasas saturadas, y por su origen de aceite vegetal, “son de las grasas más difíciles de disolver y causantes de obesidad”, afirma la nutrióloga Rosa María Espinosa.
Por eso, concluye el reporte de la EIU, “si la industria de alimentos quiere hacer promesas de salud semejantes a las de las farmacéuticas, deben someterse a un escrutinio similar. Afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias”.
Hablar de la violencia contra nuestro cuerpo es hablar de algo cotidiano. Cuesta trabajo creerlo, pero el cuerpo femenino ha sido objeto de los más variados tipos de violencia, desde considerarlo botín de guerra, campo de batalla, pretexto para la explotación, hasta ese daño diario que le aplicamos sus dueñas sin tener la menor conciencia de ello.
Para empezar, no lo aceptamos. Así de fácil, no nos gusta. Le sobra aquí, le falta allá, esto no está en su lugar… Lo comparamos constantemente con los modelos publicitarios que muy poco tienen que ver con nosotros y, que además, cambian de temporada en temporada.
A lo largo de nuestra vida lo sometemos a torturas que lo dañan a corto o mediano plazo: tratamientos químicos y/o quirúrgicos, dietas irresponsables incluso, usamos objetos o accesorios que llegan a dañarlo, los zapatos, por ejemplo. Dejamos la sexualidad de lado y el contacto corporal deja de ser un alimento vital. Así van pasando los años hasta que el cuerpo empieza a hablar pero ¡sorpresa! no lo escuchamos.
Es frustrante someternos a un régimen con la finalidad de bajar de peso, sentir que nos hemos torturado o sacrificado ‘casi sin comer’ y confrontarnos con el hecho de que la báscula no se movió. En estos casos resultaría muy útil ser autocríticos y evaluar las verdaderas razones por las que no se alcanzaron los resultados esperados.
Podemos observar que esta situación sucede con mayor frecuencia en personas que se someten repetitivamente a múltiples regímenes con la finalidad de disminuir su peso corporal, pero al llegar a un determinado peso se estancan y repentinamente dejan de adelgazar o, en el peor de los casos recuperan el peso perdido e incluso después de haber reducido su peso llegan a aumentarlo, resultando con un mayor grado de obesidad; éstas personas pueden llegar a convertirse en auténticas cazadoras de dietas, pero sin alcanzar jamás los resultados deseados, por lo que habría que analizar su conducta alimentaria a lo largo del proceso de reducción.
Son muchas las causas que pueden llevarnos a éste tipo de fracasos; aquí analizaremos brevemente algunas de ellas:
1 Trastornos metabólicos, genéticos o endocrinos Existe una multiplicidad de causas de esta índole por las cuales nos puede resultar difícil bajar de peso; ya sea por trastornos tiroideos, hipotalámicos, ováricos, corticales, diabetes, síndromes genéticos, entre otras. Sin embargo, las estadísticas han demostrado que sólo el 2 a 4% de los pacientes con sobrepeso u obesidad padecen este tipo de trastornos; en los casos restantes, el sobrepeso se debe a su excesivo consumo alimentario, a sus inadecuados hábitos con la comida o a la falta de actividad física y el sedentarismo.
2 Origen del sobrepeso Hay que evaluar de dónde surge nuestro sobrepeso; si se debe a alguna causa de origen orgánico, habría que acudir con un buen especialista, pero no un medico que somete a todos sus pacientes al mismo tipo de tratamiento, sino a uno que evalúe el origen de nuestro problema y nos diseñe un tratamiento personalizado acorde a nuestras necesidades individuales. También nosotros debemos analizar o considerar en forma autocrítica desde cuando hemos presentado sobrepeso: cómo se inició, si desde la infancia, la adolescencia o en qué etapa de la vida adulta, si su inicio se vincula con algún factor causal de tipo orgánico o psicológico especifico, cómo hemos vivido nuestro sobrepeso, cómo nos ha afectado, cuál ha sido la historia o la trayectoria de nuestra obesidad o, en su caso, la evolución de nuestras recaídas y las causas que las han originado. En función de ello sería conveniente elegir a un especialista para que recomiende el régimen adecuado.
3 Actitudes personales y familiares respecto a la alimentación Es común toparnos con familias donde todos sus miembros son obesos, por lo que el sobrepeso es algo previsible dentro de ese contexto familiar; otras en las que hay uno o dos miembros con sobrepeso, los cuales suelen ser el blanco de las burlas o agresiones familiares afectando su autoestima. Hay que evaluar nuestra dinámica familiar con relación a la comida; a veces ésta se vuelve un estilo de interacción o comunicación donde toda la familia se reúne sólo para comer, o la comida puede servir como premio, castigo o agasajo, enseñándonos a depender de los alimentos en momentos específicos de nuestras vidas como situaciones de alegría, depresión o ansiedad. Si esto nos sucede habría que evaluar cómo corregirlo o a quién recurrir para que nos oriente.
4 Alteraciones de la imagen corporal Nos hemos acostumbrado a mantener un peso o una imagen corporal específica y que al modificarla corramos el riesgo de deprimirnos, ya sea por subir o bajar de peso y no logremos adaptarnos a nuestra nueva figura. O en el caso de algunas personas que han padecido algún tipo de abuso sexual, el sobrepeso puede presentarse como un factor de protección, previniendo que al verse “atractivos” puedan ser víctimas de un nuevo ataque o agresión. Para ello existe la psicoterapia o la terapia frente al espejo. Otro elemento importante es que al vernos más delgadas e ir incrementando nuestra autoestima “nos confiamos” y dejamos de hacer las cosas con el mismo nivel de compromiso, permitiéndonos cada vez más libertades y transgresiones hasta el punto de perder el control y, consecuentemente, dejamos de perder peso.
5 Manejo de la ansiedad Desde el punto de vista psicológico todos tenemos algún mecanismo específico para el manejo de nuestras tensiones y ansiedades; generalmente las personas con sobrepeso tienden a hacerlo a través del excesivo consumo alimentario, de tal forma que pueden llegar a bajar de peso, pero frente a las situaciones de estrés, si no modifican su conducta alimentaria tenderán a presentar recaídas y, por lo tanto, volverán al sobrepeso.
6 Conducta alimentaria Otro elemento a considerar es nuestra actitud frente a la comida; saboteamos nuestro régimen alimentario manipulando el tamaño de las porciones que debiéramos consumir, o comemos perdiendo el control y manipulando la dieta; así, sustituimos unas cosas por otras aunque en el fondo estamos bien conscientes de que no son equivalentes; podemos suplir una fruta por un pastel o podemos permitirnos imaginar que algunas bebidas alcohólicas no contienen calorías cuando sabemos que están saturadas de ellas, o mediante el descontrol frente a la comida al restringirnos hasta casi “morir de hambre” y luego “desquitarnos” comiendo desaforadamente, o al ponernos tentaciones enfrente sabiendo que somos incapaces de manejarlas, o mediante nuestros pequeños “permisos o premios” tras haber “hecho la dieta” sin considerar todo lo que la hemos manipulado. En fin, tantas y tantas trampas que somos capaces de hacer, pero incapaces de ver….
7 Objetivo de bajar de peso Generalmente no lo tenemos suficientemente definido, nos sometemos a un régimen por recomendación de la pareja, los amigos o porque deseamos vernos bien para un evento, una boda o una fiesta o para “caber” en el vestido o pantalón nuevo, por vanidad o por cualquier otra razón, pero sin establecer un compromiso firme, definitivo y a largo plazo con nuestra salud, nuestra autoestima y nuestra imagen corporal.
Como podemos observar no son las dietas las que no funcionan, somos nosotros los que no hemos decidido funcionar con las dietas y, así, podemos pasar de una dieta a otra sin comprometernos con ellas ni establecer cambios permanentes en nuestro estilo de vida, en nuestros hábitos de alimentación, en nuestra conducta alimentaria, en nuestro nivel de actividad física y muy especialmente con nuestro proyecto de ser delgados.
LUISA MAYA Nutrióloga – Psicoterapéuta
POLANCO HOSPITAL ANGELES LOMAS
Ejercito Nacional 650 cons. 401 Vialidad de la Barranca S / N cons. 285,
La mujer que decide optar por este método definitivo está en todo su derecho. En ocasiones puede tornarse un proceso difícil el tomar la decisión. Esta cirugía puede realizarse después de un parto o posterior a un aborto o cesárea.La salpingoclasia es un método permanente que consiste en la ligadura y corte de las trompas de falopio con la finalidad de poner una barrera mecánica que evite la unión del óvulo con el espermatozoide. La eficacia que tiene este método es casi del 100% aunque puede variar de acuerdo a la técnica utilizada y a la edad de la paciente.Mary Carmen Sandoval, publicista, de 40 años de edad y con 3 hijos optó por este método y nos platica su experiencia.
“Mi esposo y yo decidimos que me haría la salpingoclasia porque ya tenía dos niños más, y con la nena que llegó hace poco se cerraba la fábrica. Antes de que naciera mi nena, me informé con el doctor y le pregunté sobre las ventajas y desventajas. Él me recomendó mucho este procedimiento y pues mi pareja y yo quedamos en que este método era el mejor para no tener más hijos”, dice Mary Carmen.
La salpingoclasia es un método de planificación familiar muy usado por las mujeres que ya tienen hijos y que no desean más. Se trata de una cirugía menor que se lleva a cabo la mayoría de las veces con anestesia local. La técnica más usada en nuestro tiempo para realizarla es la laparoscopia.
Con una sola intervención, la mujer queda protegida de embarazos no deseados por el resto de su vida, por ello es que los médicos recomiendan practicarla sólo a quienes ya tienen familia y en verdad no deseen más hijos ya que además, no es reversible.
“Después de que se ha puesto la anestesia, se inyecta aire en el abdomen con la finalidad de separar la pared de los órganos internos. Se hace un pequeño corte abajo del ombligo para introducir una especie de cámara con la que el médico localiza las trompas de falopio.
Las isoflavonas (isoflavonoides o flavonoides) son sustancias (fitoestrógenos) de origen vegetal, muy útiles para equilibrar las hormonas reproductivas femeninas en el climaterio (premenopausia, menopausia, potsmenopausia).
Durante este proceso, las isoflavonas ayudan a frenar los problemas asociados a los efectos estrogénicos y cumplen una doble actividad: actúan a veces como estrogénicas y otras como antiestrogénicas ya que al competir con los estrógenos de nuestro cuerpo (por los mismos receptores de las células) inhiben los efectos producidos por sus excesos y regulan el balance hormonal, pudiendo prevenir algunas enfermedades como la osteoporosis o el desarrollo de diversos cánceres de origen estrogénico como el de mama, el de útero y, en el caso de los hombres, el de próstata. Incluso, estos fitoestrógenos pueden compensar la disminución en la producción de estrógenos y unirse a los mismos sitios del receptor celular, de tal modo, que alivia los síntomas de la menopausia.
El dolor neuropático, lejos de ser un padecimiento incurable, en la actualidad debe considerarse como un desafío terapéutico alcanzable por un equipo experto y dedicado a esta compleja condición. Si bien no tiene una razón de ser aparente -golpe, raspadura, hueso roto o tejido dañado- al tratarse de un dolor de origen en el sistema nervioso central, la descripción del paciente resulta de gran valor para el correcto diagnóstico.
Se estima que este padecimiento afecta entre el tres y el cuatro por ciento de la población.
De acuerdo a la Red Internacional del Dolor Neuropático, este dolor es percibido por sensaciones desagradables, descritas habitualmente como punzante, ardoroso, quemante o similar a una descarga eléctrica.
Estos síntomas alteran la calidad del sueño de los pacientes, lo que les impide cumplir con las funciones reparadoras normales del organismo y esto los hace más sensibles al dolor, les disminuye la concentración y genera síntomas de ansiedad y depresión. Dichos síntomas se traducen en una disminución de la calidad de vida.
Con el propósito de encontrar las causas del dolor, el médico debe de hacer un interrogatorio y una revisión cuidadosa del paciente, además de realizar en caso necesario análisis de sangre, radiografías y tomografías
Solicitará estudios de conducción nerviosa en los que se aplican pequeños electrodos que revisan el funcionamiento de los nervios en el organismo.
Algunas personas con dolor neuropático deben someterse a estudios de glucosa para identificar si son diabéticos y por si no lo saben. Debido a que los síntomas de este tipo de dolor pueden ser incapacitantes, progresivos y de larga duración, su tratamiento debe de ser personalizado e incluir aspectos físicos y mentales.
Los objetivos terapéuticos principales son la mitigación del dolor, mejoramiento del movimiento y la fuerza así como el control del estrés y los estados de ánimo. La psico-educación y grupos de autoayuda son esenciales a la hora de esclarecer la naturaleza y manejo de la enfermedad.
La eficacia depende de la detección temprana, el conocimiento de los mecanismos responsables y del uso de estrategias terapéuticas. Los tratamientos farmacológicos actuales restauran la función nerviosa a niveles normales en el cerebro y en la médula espinal, disminuyen los síntomas y sensación de dolor, además se recomienda llevar a cabo tratamientos físicos como la estimulación eléctrica o insensibilización e intervenciones quirúrgicas (descompresivas).
Tipos de dolor neuropático de acuerdo a la Red Internacional del Dolor Neuropático
Neuropatías periféricas dolorosas: Complicación de la diabetes que afecta el tejido nervioso.
Neuralgia postherpética: Dolor continuo que va y viene en la zona de la erupción del herpes zoster, conocida comúnmente como “culebrilla”.
Neuralgia del trigémino: También llamada tic doloroso, una afección dolorosa crónica que afecta al nervio trigémino, el trastorno causa una sensación parecida al ardor extremo, esporádico y súbito o dolor facial tipo shock que dura desde unos segundos hasta dos minutos por episodio. La intensidad del dolor puede ser física y mentalmente incapacitante.
Neuropatías por compresión: La compresión crónica de un nervio produce alteraciones de la sensibilidad en la zona inervada por el nervio (hormigueos, cosquilleo, entumecimiento, sensación de frialdad o quemazón, dolor o una combinación de varios síntomas), ejemplo de esto es síndrome del túnel carpiano.
Dolor del miembro fantasma: Sensación de dolor que se origina de una zona de un miembro amputado.
Esclerosis múltiple: Dolor en varios lugares de los miembros inferiores y superiores.
Relacionado con el cáncer: Inducido por el tumor o la quimioterapia utilizada como tratamiento o inducido por fármacos, algunos casos de dolor de espalda y cuello.
Ante la falta de planeación para el retiro y la carencia de una cultura del ahorro, el 98% de los mexicanos mayores de 65 años no tiene dinero para ser autosuficiente ni subsistir por sí mismo.
La crisis económica actual complica aún más esa situación, que recae en los hijos de estos adultos mayores, quienes además de hacer un gran esfuerzo para mantener a su propia familia, deben de hacerse cargo de sus padres.
El origen de esta situación que se complicará en los años venideros, cuando la población de ancianos se multiplicará hasta convertirse en la cuarta parte de la población total de mexicanos en el año 2050, se debe a la falta de planificación para el retiro que deberíamos de iniciar entre los 30 y 35 años, “cuando estamos en plenitud de nuestras capacidades productivas”, advirtió Cristina Hernández, directora de la empresa Consejería Bursátil.
Durante el seminario “El retiro en México, perspectivas y tip’s para un mejor futuro”, se expuso que en promedio los mexicanos sólo ahorramos el 3% de las percepciones regulares, cuando en los países desarrollados ese porcentaje alcanza el 25%, que si se suma al problema que representan en el país hoy en día los fondos para el retiro conocidos como Afores, “el problema en realidad es mayúsculo”.
“Menos mal que estos fondos para el retiro son obligatorios para las empresas que brindan esta prestación, porque de otra manera ni siquiera existiría esa opción porque los mexicanos no ahorramos”, sostuvo a su vez Enrique Reséndiz, especialista en temas tributarios de la Universidad Anáhuac.
Para la Dra. Laura Bazaldúa Merino, geriatra y gerontóloga, profesora de la Facultad de Medicina de la UNAM, el problema de fondo es cultural, además de que “los medios de comunicación nos exaltan la juventud y entonces conforme pasa la edad, la vejez se percibe como decrepitud, y estos son los conceptos que tenemos que empezar a modificar desde etapas tempranas y en la educación formal en las escuelas”.
La especialista considera que sólo de esa manera podemos empezar a cambiar un perfil de vida que nos está ahogando, “porque culturalmente el estereotipo que se nos impone es el de Michael Jackson, que incluso le ocurre una muerte no esperada, y de que consideramos que la muerte no le llega a todos, cuando lo único que tenemos seguro en esta vida es la muerte, entonces de ahí deberíamos de partir para cambiar y hacernos responsables de nuestro futuro”.
Por su parte, Víctor Fieldman, director ejecutivo de Líneas personales de Seguros Monterrey New York Life, consideró que “no es admisible ni recomendable dejar en manos de los hijos el destino de nuestra calidad de vida al envejecer, porque la única persona que puede cuidar del adulto mayor que seremos el día de mañana, es la persona joven y productiva que somos entre los 30 y 40 años”.
Una opción viable para alcanzar el objetivo de contar con recursos para la vejez, aunque se percibe difícil por la crisis económica actual, es tratar de contratar un seguro de retiro, “el cual durante su pago ofrece atractivos rendimientos fiscales y nos permitirá contar con ingresos libres para el futuro y aumentar nuestro patrimonio, además de que no debería de haber excusa para ahorrar”, indicó Enrique Reséndiz.
Muchas de nosotras en algún momento hemos sufrido de los molestos cólicos premenstruales, afortunadamente hoy en día existen una gama de opciones que te pueden ayudar a disminuir ese molesto dolor abdominal.
El cólico menstrual o dismenorrea, es la presencia de dolor en la parte baja del abdomen, se presenta en la mayoría de las mujeres jóvenes y se puede controlar con medicamentos.
Practicar algunos ejercicios de yoga permite al sistema renal permanecer sano y en óptimas condiciones. Existen ejercicios para mantener en buenas condiciones los riñones, prevenir que la vejiga no se deteriore y que el sistema urinario funcione adecuadamente.
Los ejercicios para los riñones incluyen las posturas invertidas de yoga para que este órgano se mantenga flexible. Al adoptar la postura invertida, este proceso debe ser gradual para evitar dañar alguna vértebra.
1.- Al inicio, hay que recostar el cuerpo contra el suelo con las palmas de las manos hacia arriba. Las piernas deben irse levantando lentamente. Primero se ponen los muslos sobre el abdomen y las manos se colocan en la cintura para ayudar a subir al resto del cuerpo.
Enseguida, se levantan las piernas juntas y en posición vertical todo lo que el cuerpo pueda soportar sin lastimarse. Esta postura, llamada de la vela, permite también que la sangre circule en sentido contrario a como normalmente lo hace, lo cual, trae un enorme beneficio a la circulación.
Esta postura le permite a los riñones hacer movimientos que reestructuran su funcionamiento para hacerlo más fluido y también permite que la vejiga retome paulatinamente su lugar, en caso de haberse caído.
Además, existen ejercicios específicos para mantener la vejiga en su lugar, evitar que se caiga o devolverle su flexibilidad.
2.- Consisten en adoptar la postura del sastre o, si es posible, la flor de loto. La postura del sastre es con las piernas cruzadas y los glúteos sobre el suelo, la espalda erguida y las manos sobre las rodillas.
Una vez en esta postura, debe iniciarse un movimiento de la zona del perineo hacia adentro y hacia fuera rítmicamente. Posteriormente se intentará retraer la vagina hacia adentro y después hacia fuera, también de manera rítmica.
Este movimiento hará que la zona de la uretra se ejercite y le devolverá su elasticidad, al permitir que la salida de la orina sea natural y fluida. Asimismo, este ejercicio permitirá fortalecer los músculos de la vagina, con lo que nuestra vida sexual se verá beneficiada.
Con estos dos sencillos ejercicios podemos mantener nuestra salud en un sistema tan sensible y devolverle a nuestros músculos su natural flexibilidad, además de otros beneficios.