Digitopuntura

digitopuntura, medicina China, Chi Razón de las enfermedades, activa la circulación, relaja el sistema nervioso, cinco elementos, madera, tierra, fuego, metal, agua, elimina fatiga
Masajea tu cuerpo sin prisa

A la medicina tradicional china le disgustan las prisas.

Sabe bien que las enfermedades se fraguan lentamente en el cuerpo, que ninguna de ellas aparece de forma espontánea y sin razón.

Su sabiduría afirma desde hace más 4 mil años que la alteración del equilibrio energético vital (al que llaman chi) es la razón de las enfermedades.

Y cuando éstas –irremediablemente- sobrevinieron, la medicina china se vale de múltiples y ancestrales herramientas para curarlas.

Una de ellas es la digitopuntura, una técnica que nació de la mano de la acupuntura.

El Huangdi Beijing (Canon de la Medicina Interna china que data del 400 AC) ya habla sobre la digitopuntura, una práctica que recorrió China un par de siglos después, durante la dinastía Han.

Contra lo que se cree, los efectos de la digitopuntura no son menos intensos que los de la acupuntura y, con frecuencia, suelen ser más rápidos (especialmente en casos de dolores ligados al nervio ciático o cuando se busca su efecto anestésico).

La digitopuntura defiende que existen 5 elementos que conviven de forma armoniosa en el cuerpo: madera, fuego, metal, agua y tierra.

Cada órgano y/o sistema está adscrito a alguno de estos 5 elementos. Así, el sistema nervioso está regido por la madera; el circulatorio, por el fuego; los músculos y la digestión, por la tierra; el sistema respiratorio, por el metal; y los sistemas óseo y urinario están ligados al agua.

Y el cuerpo, por su parte, está surcado por 14 meridianos o suerte de canales que permiten que fluya el chi, energía que se estanca cuando estamos enfermos. La digitopuntura permite, a través de la presión, desbloquear los “atascos” de energía y restituye el equilibrio natural del cuerpo a través de la presión y el masaje sobre unos 360 puntos claves en la anatomía.

La digitopuntura elimina la fatiga, activa la circulación, relaja el sistema nervioso y depura los órganos vitales, cura insomnio y amaina el dolor. Pero sobre todo, su práctica regular ayuda a prevenir enfermedades.

Su ejercicio exige el conocimiento de un experto, no hay duda. No obstante es una disciplina lo suficientemente asequible como para permitir que cada uno de nosotros conozca puntos básicos que, al ser presionados o masajeados, nos procuren bienestar sin necesidad de acudir a la siempre riesgosa automedicación.

Quien padece insomnio, por ejemplo, puede masajear de forma circular con el índice derecho (entre 3 y 5 minutos) justo el cuenco que forma la unión entre el primer y el segundo dedo del pie izquierdo.

Los dolores de cabeza reaccionan muy positivamente a la presión de la parte media de ambas cejas (dedo índice derecho sobre la ceja derecha, y dedo izquierdo sobre ceja izquierda) siempre en círculos concéntricos que respeten el sentido de las manecillas del reloj, repetidos durante 5 ó 6 minutos.

Pequeños, pero poderosos gestos que nos reconfortan y que nos devuelven el placer de permitir al cuerpo reencontrar el equilibrio, cuando los males no exigen quirófano o tratamientos mayores.

Dejar que la sabiduría de nuestro propio cuerpo se haga cargo de él.

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