La voluntad

Voluntad es la capacidad de ordenar la propia conducta, para emprender acciones orientadas hacia un determinado objetivo. Podemos decir que es la voluntad la que provoca que los seres humanos hagamos las cosas de manera intencionada, sin importar las dificultades y frustraciones que nos encontremos en el camino.

En este sentido, cabe señalar que esta capacidad la empleamos todos los días, más de lo que nosotros mismos suponemos, pues cada una de nuestras acciones está directamente ligada a nuestra voluntad de querer realizarla; acciones que van desde las más simples, como levantarse temprano para llegar a tiempo al trabajo, hasta situaciones más complejas como iniciar una maestría. No obstante, la voluntad también es empleada cuando deseamos frenar o restringir una conducta, por ejemplo, cuando queremos llevar al pie de la letra una dieta.

¿De dónde viene la voluntad?

La voluntad es una capacidad que se desarrolla en la infancia, alrededor de los 2-3 años de edad, y es el resultado de un estilo de crianza que puede permitir al niño confiar en su propio discernimiento y capacidad de autorregulación. Esto es, sin perder de vista el manejo de los límites con el niño, la educación que permite generar la voluntad en un niño es aquella que permite que el niño explore, regule sus propios juegos, motivándolo a emprender nuevas acciones y resaltar sus capacidades. Al contrario, los padres que son demasiado restrictivos, que tienen excesivo control o sobreprotección con sus hijos, generarán en un futuro adultos incapaces de tomar sus propias decisiones y débiles en su voluntad de actuar.

¿Qué interfiere con nuestra voluntad?

La voluntad está estrechamente ligada a varios aspectos de nuestra personalidad, tales como:

– Capacidad de elección. Muchas veces nos encontramos paralizados a la hora de actuar, por el simple hecho de que no tenemos una meta definida a la cual dirigir nuestras acciones, por lo que la acción en sí misma no tiene ningún sentido.

– Motivación. En ocasiones a pesar de que nuestra meta esté clara, no tenemos la motivación suficiente para llevarla a cabo, es decir, carecemos de ese impulso necesario para materializar la meta.

– Autoestima. El sentir que tenemos la capacidad para realizar aquello que nos proponemos es de suma importancia, pues es común que, aunque contemos con todas las herramientas para volver realidad nuestro objetivo, no nos sintamos capaces o merecedores de ello, por lo que somos presas fáciles del miedo.

Asimismo, los factores externos juegan un papel importante. Es común que la gente que nos rodea nos dé consejos u opine sobre nuestras metas o estilo de vida, esto tiende a influir en nuestras decisiones.

La voluntad puede ser comparada con nuestro cuerpo, pues al igual que éste, es algo que podemos ejercitar. Adjunto algunos tips para ejercitar tu voluntad y convertir los pensamientos en acciones:

– Perfecciona el conocimiento de ti misma, esto te facilitará saber con qué herramientas cuentas para emprender acciones y también te permitirá definir tus gustos e intereses en torno a los cuales giran tus decisiones.

– Organiza tu tiempo: muchas veces tenemos la meta clara y la motivación para llevarla a cabo, pero no contamos con el tiempo suficiente para emprender acciones o dejar de lado aquello que no nos permite crecer; usa una agenda para organizar tus actividades.

– Aprende a detectar qué se interpone entre tú y tus metas, ¿es miedo, falta de motivación o es la meta en sí?

-Practica el ejercicio de escuchar a los demás, pero no actúes siempre en base a los que te sugieran los demás, aprende a defender tu criterio sin soberbia.

-Permite que tus hijos desarrollen su voluntad, a través del reconocimiento de sus capacidades y la libertad en sus actos, sin perder de vista los límites pertinentes en su conducta.

Para concluir, podemos decir que es a través del desarrollo de nuestra voluntad que tomamos las riendas de nuestra vida, pues asumimos una posición activa en el mundo y dejamos de ser sólo espectadores para convertirnos en protagonistas. Es sólo a través de nuestras acciones que materializamos los sueños. Ejercitando nuestra voluntad se despliega ante nuestros ojos y ante los ojos de los demás nuestra identidad, engrandeciendo día a día nuestra autoestima.



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