Tu mente, una poderosa amiga

Nadie sabe qué es la mente ni de donde viene. Se sabe, de hecho, muy poco sobre el origen, función y destino de la conciencia humana. Pero hemos aprendido que lo que crees, creas. Los pensamientos y las emociones afectan no sólo nuestros cuerpos sino los cuerpos de otros, en la distancia, sin su conocimiento. Así de poderosa eres.

Tu mente es como un poderosísimo caballo que si no mantienes con las riendas bien dirigidas te puede llevar a los lugares más oscuros.

En la infancia, las programaciones de nuestro entorno –nuestros padres, la escuela, la televisión y los medios de comunicación– nos impregnaron con unas 25 mil horas de grabaciones de condicionamiento puro que sirvió para socializarnos y hacernos parte de una realidad compartida que en verdad es un calabozo compartido.

Parte de tu chamba en esta vida es desenmarañar los nudos que te metieron y lograr enfocar tus pensamientos y controlarlos para mantenerlos en un lugar de bienestar.

¡Este es el momento! Nunca antes en la historia moderna habíamos tenido acceso tan libre a la información verdadera. El único lugar en el que tienes libre albedrío es con tu mente: Libre albedrío no es lo que te pasa, sino lo que haces con lo que te pasa.

El número total de mentes es sólo una, explica Larry Dossey en El Poder Curativo de la Mente. “Es como si estuviéramos separados por una membrana porosa que filtra información a través del tiempo y el espacio como si fuéramos un extenso organismo con una sola mente”.

Edwin Schrodinger, físico austriaco que inventó la mecánica ondulatoria, terminó su vida pensando que el universo en sí era una mente viviente (haciendo eco con Isaac Newton, quien decía que la gravedad y todas las fuerzas eran pensamientos en la mente de Dios).

A pesar de ser invisible al ojo humano, estamos inmersos en un mar de interconectividad. Así como todas las criaturas en el mar están conectadas por un cuerpo cohesivo de agua, el mundo entero/universo está conectado en un tipo de mar psíquico. No hay nada a lo que no está de una u otra manera conectada.

Nuestros pensamientos no son ideas aisladas que esperan ser actuadas, sino que están de hecho ligadas a los objetos del pensamiento.

Rupert Sheldrake dice, “nuestras intenciones se extienden hacia el mundo a nuestro alrededor, y también se extienden hacia el futuro. Estamos conectados a nuestro ambiente y a los demás.”

Si estamos conectados al futuro, entonces nuestros pensamientos afectan lo que viene. Esto quiere decir que nuestras intenciones mentales, o el extender nuestros pensamientos hacia fuera, de hecho se conectan con los objetos y los acercan a nosotros.

Los pensamientos negativos generan químicos que bloquean la conexión
entre los neurotransmisores.

“No vemos el mundo como es, vemos el mundo como somos.” Esto se dijo en el Talmud hace ya muchos años, y ha sido reforzado por la física cuántica: No existe un mundo objetivo independiente del observador, y el cerebro no distingue lo que está afuera de lo que está adentro.

Si quieres manifestar bondad en tu mundo, concéntrate en la bondad. El amor comienza con el pensamiento.

Nos convertimos en lo que pensamos. Los pensamientos amorosos crean
experiencias y relaciones amorosas.

Para desprogramarte de la negatividad imperante, puedes comenzar con afirmaciones, que son una manera muy efectiva de dar la vuelta a todos tus pensamientos limitantes. Las afirmaciones –frases escritas en positivo y pronunciadas una y otra vez– pueden cambiar nuestras creencias y pensamientos acerca de nosotros mismos y de los demás y aunque no reponen un trabajo más profundo de cambio de paradigmas celulares, encaminan nuestra energía hacia lo que queremos y no lo que tememos. Es un muy buen comienzo para crear el mundo que sueñas.

Para crear conscientemente es necesario enfocarte en aquello que quieres y en sacar de tu vocabulario todo pensamiento que dude. Como decía Henry Ford: “Si piensas que puedes o que no puedes, siempre estarás en lo correcto”.



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