Una mujer ganadora

Felicia tiene unos hermosos ojos, grandes, generosos y la apariencia amable y etérea que me imagino deben tener las hadas.

Sus palabras me hacen pensar en una mujer mucho mayor de lo que ella es, pero sólo en edad, pues conforme nuestra conversación se va desarrollando, veo que su sabiduría y experiencia sí son las de una mujer que ha vivido mucho y enfrentado más en poco tiempo.

Hace algunos días tuve el privilegio y la fortuna de entrevistar a la Dra. Felicia Marie Knaul, Economista principal de la Fundación Mexicana para la Salud, y directora del programa Cáncer de Mama: Tómatelo a Pecho del Instituto CARSO de la Salud.

Este programa surge, según la propia Felicia, como una inspiración que ella tuvo tras las emociones anudadas que le dejó su primera cirugía en su aún no concluida batalla contra el cáncer de mama.

Tras ser detectada, empezó a leer e investigar y se dio cuenta de que había muy poco material sobre el tema traducido al castellano y de algo realmente preocupante: conocía demasiadas mexicanas con la misma enfermedad.
La manera inteligente y valerosa con la que Felicia ha enfrentado al cáncer de mama, le dio la perspectiva de entender sus necesidades tanto intelectuales como afectivas para asimilar el difícil proceso de vivir con cáncer.

Pudo hablar con sus médicos y entender lo que estaba sucediendo y necesitó que se lo explicarán en repetidas ocasiones. Así, informada tomo la decisión de que le hicieran una mastectomía. El día de hoy, sigue en pie de lucha.

Felicia ve a su enfermedad como una oportunidad para crecer, para conocerse y disfrutar profundamente de la vida y, a partir de su experiencia, ayudar a muchísimas mujeres a tener las mismas alternativas que ella tuvo para enfrentar el cáncer de mama y salir ganadoras de la enfermedad.

Ayudar a través de una instancia que promueva la detección temprana, las revisiones periódicas y la información necesaria para tomar las decisiones adecuadas.

Felicia tiene raíces judías y su padre es sobreviviente de los campos de concentración de la segunda guerra mundial. Está casada y tiene dos encantadoras hijas que son vitales para su proceso de recuperación.

Una de las cosas que más le gustan en este mundo es el helado y tiene un perro Pastor Alemán al que quiere con todo su corazón que se llama Khala. Sus escritores favoritos son Isabel Allende y Amartya Sen. Disfruta del rock clásico y su color preferido es el azul-morado.

Felicia se sorprende de la fortaleza inesperada de su propio cuerpo después de la aplicación de cada quimioterapia. Reza con gratitud por las cosas buenas que no tienen que ver con la enfermedad y que le suceden en la vida cotidiana como un regalo: un momento de ternura con su esposo, el tiempo que comparte con sus hijas, el poder hacer su trabajo o mirar un colibrí.

Felicia es una mujer como yo y mucho mejor que yo. Mi corazón le agradece su generosidad y su voluntad, su espíritu de mujer guerrera y valiente que piensa en las demás mujeres y quisiera prevenir tanto dolor y desconocimiento.

Lo mínimo que puedo hacer después de leer su historia, de hablar con ella, es programar una revisión periódica de mis senos y una mamografía. Ya lo hice. Ella tiene razón. Hace falta valor. No importa, vale tanto la pena y ella ha tenido mucho más. También me he prometido a mi misma que esto no será de una sola vez. Será cada año.

Muchas gracias Felicia. Sé que cuando yo rece también le agradeceré a Dios por mujeres como la Dra. Knaul: la mama, la novia, la esposa, la investigadora, la directora, la mujer, la ganadora.



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