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Hablar de anticoncepción ya no debería centrarse sólo en evitar embarazos no planificados, sino en avanzar hacia una visión más amplia de salud y autonomía. En el marco del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, que se conmemora cada 28 de mayo, especialistas hacen un llamado a transformar la conversación sobre anticoncepción y dejar atrás la idea de que existe un método “perfecto” para todas.

Actualmente, la salud sexual se entiende desde una perspectiva más amplia que incluye autonomía, bienestar, consentimiento y calidad de vida. Por ello, la pregunta ya no es cuál es el mejor anticonceptivo, sino cuál se adapta mejor al cuerpo, estilo de vida y necesidades de cada mujer.
Este cambio responde a una evolución en la forma en que se entiende la salud sexual. Hoy la educación ya no se limita a la prevención, sino que incorpora el placer, el consentimiento y la autonomía como elementos clave.
Con el paso del tiempo ha crecido el interés por el uso de aplicaciones de seguimiento del ciclo y decisiones más informadas sobre el uso de métodos hormonales, como señala la psic. Sharom Flores, psicoterapeuta, consejera en sexualidad y colaboradora en M de Mujer.
Actualmente, la conversación sobre anticoncepción también incorpora un enfoque de autorresponsabilidad. Donde se entiende que la decisión de usar un método anticonceptivo es personal y con derecho a elegir entre la opción que más le resulte óptima.

Cómo elegir un método anticonceptivo
Al elegir un método anticonceptivo, el Dr. Eduardo Ceh, médico ginecólogo y asesor de salud sexual por parte de M de Mujer, destaca algunos factores clave que influyen en la decisión:
• La etapa de vida: Nuestras necesidades cambian con el tiempo: lo que buscas en la adolescencia no es lo mismo que en la adultez. A veces priorizamos la practicidad del día a día, mientras que en otros momentos buscamos herramientas que nos ayuden a planear con más calma o a cuidar nuestro equilibrio hormonal.
Si tu meta es no buscar un embarazo en los próximos 2 a 5 años, los métodos de larga duración y reversibles (LARC) son actualmente los más recomendados por su alta eficacia.
• La desinformación sigue siendo una barrera relevante, especialmente entre la población joven.
• El acompañamiento profesional: contar con asesoría continua como lo hace M de Mujer, permite ajustar el método conforme cambian el cuerpo y las necesidades, evitando abandonos por experiencias negativas además está basada en los criterios de elegibilidad para los anticonceptivos publicados por la OMS.

Hablar de anticonceptivos sin prejuicios también implica reconocer que no todas las decisiones parten del mismo contexto. Factores culturales, sociales y familiares siguen influyendo tanto en el acceso a la información como en la manera de vivir la sexualidad. Por ello, generar contenidos accesibles, empáticos y basados en evidencia resulta fundamental para reducir brechas.
























