Definitivamente, nuestro ajetreado estilo de vida nos ocasiona diversos padecimientos que tarde o temprano afectarán seriamente a nuestra salud si no los atendemos oportunamente.
El estrés, los trastornos del sueño o la migraña, son algunas de las afecciones más comunes y que tal vez tú no sepas que las padeces. Si sufres de intenso dolor de cabeza que dure de 4 a 72 horas, no soportas los ruidos y te molesta la luz, ten mucho cuidado porque podrías tener migraña.
Todavía en nuestros días, miles de niños en México nacen con problemas auditivos, e incluso, sin la posibilidad de escuchar. La sordera es un padecimiento que afecta el desarrollo emocional de los niños y los limita para desenvolverse adecuadamente en su entorno. Sin embargo, es importante saber que la mayoría de las sorderas son reversibles cuando se diagnostican y tratan a tiempo, como las ocasionadas por infección. Un procedimiento adecuado podría ser la diferencia.
Una alternativa para los pequeños con este padecimiento es el implante coclear, un aparato que estimula el nervio auditivo de forma eléctrica que permitirá a los niños arreglar el problema en sus oídos, así como escuchar. Esta opción funciona en los pacientes de sordera profunda.
Se recomienda que los niños que reciban este implante se encuentren en edad temprana (menos de dos años), ya que podrán reconocer los sonidos y la comprensión del lenguaje complejo.
Las aventuras de un bebé antes de nacer
Nueve meses llenos de sorpresas
La maravillosa historia de cómo encontré a mis padres
Autor: Claire Singer
Editorial Oniro
Ustedes se preguntarán: ¿Qué nos puede contar una criaturita que aún no ha nacido? Pues debo decirles que esos primeros nueve meses figuran entre los más apasionantes de mi vida y de la vida de mis padres, a los que ya irán conociendo. De pronto, me parecía maravilloso poder disponer de una casa-barriga tan estupenda para mí solito. Mis queridos padres, en cambio, consideraban adecuado que mi ocupación de la vivienda se limitara a nueve meses. Al principio no quería ni pensar en abandonarla, pero luego descubrí que ese fin suponía el comienzo de una época fabulosa: ¡la del descubrimiento del mundo!
Una concepción diferente, auténtica y con fuerte dosis humana de la relación madre-hijo, la encontramos en Transamérica, una producción independiente estadounidense, de bajo presupuesto y escasa promoción, que ya está disponible en video, donde lamentablemente languidece perdida en los anaqueles de los video clubes. En verdad vale la pena esta cinta por su reveladora visión sobre la compleja relación entre un travesti, obsesionado en realizarse una operación de cambio de sexo, y su hijo adolescente al que prácticamente no conoce y con quien, por peculiares circunstancias, debe convivir.
Es un drama profundamente intimista que se adentra con hondura en el interior del alma humana y en la psicología de un personaje singular: el ser humano que decide enfrentar todos los obstáculos, los convencionalismos morales y la presión social para revertir el sexo que la naturaleza le dio. Lo que se construye es un testimonio de la identidad individual y al mismo tiempo, el filme ofrece una visión social que induce a una reflexión sobre qué es, cuáles son las barreras y los límites, y qué es lo que define los vínculos maternos.
En la mitología, la maternidad está representada por diosas con un gran poder de fertilidad y reproducción. Las diferentes civilizaciones glorificaron a la maternidad desde las primeras etapas de la evolución, a través de una gran cantidad de símbolos, leyendas y relatos.
En el México prehispánico, los nahuas poseían una serie de deidades relacionadas con la fertilidad, la maternidad y el alumbramiento. Cihuacóatl, divinidad mitad serpiente mitad mujer, fue la primera en parir, considerada por ello protectora de los partos y, en especial, de las mujeres muertas al dar a luz llamadas Cihuateteo, quienes eran divinizadas y honradas como hombres muertos en combate. Parir era considerado un tipo de batalla y sus víctimas se honraban como guerreros caídos. Su esfuerzo físico animaba a los soldados en la lucha y por ello acompañaban a los guerreros muertos al paraíso y guiaban la puesta de sol por los cielos del poniente.
Un parto natural o con cesárea necesita de recuperación física y emocional. Recobra tu energía y familiarízate con el integrante. Los primeros meses son de visitas y mucho trabajo en casa que difícilmente podrás atender. No te preocupes, eso puede esperar; trata de enfocarte en ti misma para poder empezar con las actividades. El pequeño, por lo pronto, sólo comerá y dormirá. Apóyate en alguien que te ayude con las tareas difíciles y duerme siestas mientras el bebé hace lo propio. Recuerda que parte de tus horas de sueño y descanso serán importantes en tus estados de ánimo y fuerza física. Él necesita de una mamá flamante y renovada, aspectos que el reposo te regala.
Una de las mayores preocupaciones de una mujer al saberse embarazada es la de cómo alimentarse para garantizar la buena nutrición del producto, sin presentar a la larga un sobrepeso.
Durante el embarazo, la mujer adulta recibe más atención médica que en cualquier otra etapa de su vida. Es un período en el que crea conciencia del desarrollo de su bebé y como consecuencia de su auto cuidado -lo cual implica alimentarse bien- debe mantener una nutrición balanceada, vigilar su salud y en especial su peso para prevenir diabetes gestacional o problemas de presión arterial que la arriesguen a la preclamsia o a un parto prematuro.
Todas las madres hemos sentido en algún momento la necesidad de cargar a nuestro bebé recién nacido contra nuestro cuerpo. Este sentimiento es completamente instintivo y usualmente le hacemos caso, excepto cuando la vecina nos dice el viejo consejo: «¡Vas a embracilar a ese niño!», y entonces nos sentimos culpables y corremos a dejar al bebé en su carreola. Al acostarlo, lo más probable es que el bebé llore, pues había estado cómodo y seguro entre nuestros brazos y muy a gusto con el vaivén de los movimientos, escuchando de cerca nuestra respiración y corazón, casi como cuando estaba dentro de nosotras.
¿Cuándo es necesaria una cesárea? Esta es una pregunta que los futuros papás y mamás se deberían hacer en uno de los momentos más trascendentes de sus vidas: tener un bebé. ¿Sabes en realidad si tu hijo (a) debe tener un nacimiento abdominal? Son pocas las parejas que lo saben.
La cesárea es una intervención quirúrgica que consiste en extraer al bebé a través de una incisión en la pared abdominal. Los casos por los cuales un médico indica la realización de ésta son:
Ahora, los futuros padres tienen la posibilidad de tomar una decisión muy importante antes de que llegue el momento del parto. Una decisión que les permitirá vivir más tranquilos y seguros, sabiendo que su hijo contará con sus células madre -o stem cells- para poder utilizarlas ante algún problema grave de salud, tanto del niño como de otros integrantes de su familia. El cordón umbilical del recién nacido es desechado por costumbre, sin saber que su sangre contiene células madre que pueden regenerar su sistema inmunológico y la posibilidad de curar varios padecimientos. La sangre del cordón se obtiene inmediatamente después del nacimiento, sin dolor ni riesgo para la madre o el bebé. Son utilizadas actualmente para tratar más de 70 enfermedades como leucemia, linfomas o algunas formas de anemias, entre otras. Además de las enfermedades que ya han sido tratadas con células madre recuperadas del cordón umbilical, en la actualidad se están realizando numerosas investigaciones con resultados muy esperanzadores sobre la futura aplicación al tratamiento de otras enfermedades inmunológicas o degenerativas, como diabetes, sida, artritis reumatoide, Alzheimer o Mal de Parkinson.
El fórceps es un instrumento quirúrgico -inventado en Inglaterra aproximadamente en el año 1600- que se utiliza para facilitar la salida de la cabeza del bebé del canal de parto debido a una emergencia obstétrica. En el momento que se inventó fue de gran utilidad, ya que en esas épocas era impensable la realización de una operación cesárea. Ayudó a salvar muchas vidas porque era la única forma de destrabar un recién nacido atascado en el canal del parto. Las lesiones que podía provocar en el infante eran mínimas en relación a las consecuencias de trabajos de partos de a veces días de duración. Sin embargo, los beneficios eran claramente superiores a los riesgos. Actualmente, la situación es otra. Los fórceps originarios que entraban en la pelvis materna para extraer a un bebé, con todas las historias horrendas que seguramente habrás escuchado, ya no existen y se han transformado en operaciones cesáreas. Hoy se utilizan ante situaciones de sufrimiento fetal agudo o en períodos expulsivos muy prolongados. Muchos médicos ya se resisten a utilizarlos a menos que sea estrictamente necesario.