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Consejos y técnicas terapéuticas que puedes realizar en casa para aliviar el dolor de coxis

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Existen muchas dudas con respecto a si el dolor de coxis debe tratarse con medicamentos, terapia o simplemente esperar a que pase con el tiempo.

De acuerdo con especialistas de Mayo Clinic, si bien el dolor del coxis puede resultar incómodo, en la mayoría de los casos pasa por sí sólo en cuestión de pocos meses. Mientras tanto, hay algunas medidas que se pueden tomar para reducir el dolor. Es importante resaltar que si el dolor durara más de dos meses, o si empeorara pese a los cuidados, será necesario hacer una cita con su médico para evaluar la situación.

Si bien el dolor del coxis puede resultar incómodo, en la mayoría de los casos pasa por sí sólo en cuestión de pocos meses. Mientras tanto, hay algunas medidas que se pueden tomar para reducir el dolor.

Si bien el dolor del coxis puede resultar incómodo, en la mayoría de los casos pasa por sí sólo en cuestión de pocos meses. Mientras tanto, hay algunas medidas que se pueden tomar para reducir el dolor.

El coxis, o rabadilla, es la estructura ósea que está al final de la columna vertebral y ayuda a sostener el piso pélvico. A este tipo de dolor se le conoce como “coxigodinia” y las personas que la padecen normalmente sienten un dolor sordo en la zona o alrededor de la misma. El dolor puede volverse más agudo o más intenso después de estar sentado o parado durante un largo rato, al tener relaciones sexuales, al orinar o incluso al defecar.

De acuerdo con el Dr. David Bell, especialista de Medicina Interna para la Comunidad de Mayo Clinic, son varias las situaciones que pueden llevar a sufrir un dolor de este tipo. Por lo general, el dolor deriva de alguna lesión fruto del traumatismo sufrido durante un parto o una caída. El dolor del coxis, a veces, puede presentarse después de haber permanecido sentado sobre una superficie dura por largo rato o en un asiento mal ajustado o que se sacude. En algunos casos también, el dolor puede ser producto de los cambios en la postura sentada que vienen con la obesidad o la vejez. Cabe resaltar que este padecimiento, rara vez, es consecuencia de algo más grave, como una infección, un tumor benigno o un cáncer.

Por lo general, esta molestia no requiere ningún tratamiento médico. No obstante, al estar sentado, se recomienda intentar lo siguiente para disminuir el dolor:

  1. Si el dolor no se alivia con estos cambios, la opción es inclinarse hacia delante mientras se esté sentado para redistribuir el peso. Sentarse sobre un cojín con hueco en el centro o en una cuña con forma de V también puede ayudar a redistribuir el peso a fin de no apoyar todo sobre la zona dolorosa. De igual manera, aplicar calor o hielo sobre la zona dolorosa y tomar analgésicos de venta libre puede ofrecer alivio.
  2. Aunque lo mejor es evitar acomodarse sobre superficies duras, una superficie demasiado acolchada puede hacerte hundir de forma poco natural y dolorosa, lo cual tampoco es ideal. Es mejor escoger una silla que brinde apoyo y tenga un acolchado moderado.
  3. Sentarse completamente recto manteniendo la espalda firmemente apoyada en la silla, con las rodillas al mismo nivel que las caderas, los pies sobre el piso y los hombros relajados.
  4. Continúa con estas técnicas hasta que el dolor desaparezca. En muchos casos éste disminuye hasta desaparecer en el transcurso de varias semanas o meses y solamente en una minoría, dura más tiempo.

Si el dolor dura más de dos meses o empeora pese a estas medidas, acude con su médico de confianza para que te haga una evaluación a fin de descartar otras posibles causas. En el caso de un dolor del coxis crónico, vale la pena consultar con un especialista en medicina del dolor o en medicina física y rehabilitación.

En caso necesario, el tratamiento del dolor crónico posiblemente incluya aprender técnicas para relajar el piso pélvico, recibir fisioterapia o someterse a una manipulación del coxis que normalmente se hace a través del recto.

Una inyección de anestésico y corticosteroides también puede ayudar en casos severos o persistentes y estas inyecciones normalmente las administra un anestesiólogo u otro experto en el manejo del dolor. Se considera una intervención quirúrgica solamente como último recurso y en casos graves, debido a la posibilidad de sufrir complicaciones considerables.

 

Crédito de la imagen © Depositphotos.com/ stasique


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