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El príncipe azul… ¿existe?

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Cuántas veces hemos escuchado los cuentos sobre princesas, aquellas hermosas mujeres con cualidades y virtudes extraordinarias, quienes, la mayoría de las veces, viven una situación no tan favorable o, al menos, no completamente feliz; sin embargo, guardan la esperanza de cambiar dicha situación en un momento u otro.

Cuántas veces nos identificamos con ellas, imaginando ser esa princesa, cuyo príncipe llega a su rescate y cuyo amor, a primera vista, nos saca de esa vida con la que nos sentimos algo insatisfechas. ¿Cuántas veces se vuelve éste nuestro caso? Contadas, diría yo.

Es cierto que la mayoría de las veces, ‘ese hombre o esa mujer ideal’ que nos ha planteado Disney en los cuentos de hadas, o bien influenciados por los libros, las revistas, la familia, los mitos (como el de Aristófanes de aquella mitad que nos hace falta), el alma gemela, la media naranja, etcétera, se aleja de la realidad en la que vivimos.

Gran parte, diría yo, se debe a la idealización que tenemos, por un lado, de esa perfección, de ese hombre lleno de virtudes, características inculcadas por la sociedad y, por otro lado, a esa falta y ese vacío en el que nos encontramos y que buscamos llenar y sustituir por medio de otro, de una pareja.

Primero que nada hay que aclarar lo siguiente: no habemos hombres ni mujeres perfectas, incluso, distamos mucho de serlo. Podemos buscar serlo, podemos intentarlo, incluso eso sería lo óptimo para desarrollarnos como personas; sin embargo, todas tenemos nuestras características propias, unas más agradables que otras, unas que nos hacen más o menos compatibles con el resto; lo mismo ocurre con los hombres. Todos somos diferentes, es ley de vida, no podemos generalizar.

Por otro lado, resulta oportuno cuestionarse qué es lo que nos motiva a buscar un compañero sentimental… ¿será una búsqueda de cercanía o compañía de alguien con quien compartir nuestros días?, o bien, ¿una búsqueda de fusión? con fusión me refiero a esa búsqueda, un tanto inmadura, en la cual no se consigue una individualidad y autonomía como persona, lo que nos conduciría a sentirnos satisfechas con nosotras mismas, sino que, más que complementarnos, buscamos llenarnos a través del otro.

Nadie, ya sea tu compañero actual o aquel que has soñado tener en un futuro, tiene la obligación de entregarte tu felicidad en bandeja de plata; aunque así lo quisiera, tampoco podría hacerlo, eso depende de ti. El amor nace, fluye, no al tratar de resolver tus necesidades dependiendo del otro, sino al desarrollarnos nosotras mismas como personas. De esta forma, nos sentiremos más satisfechas con nuestra vida, teniendo así mucho amor que dar y volviéndonos más atractivas, y atrayendo, naturalmente, amantes hacia nosotras.

Es importante preguntarnos cuál es nuestra situación, qué nos está empujando a buscar una pareja y cómo estamos llevando a cabo esta búsqueda.

¿Por qué elegimos a un tipo de pareja en específico? ¿Qué nos llama la atención de la otra persona? ¿Qué es lo que nos hace ‘clic con esa otra persona’? Muchos hablan del flechazo, como en el mito del famoso Cupido: ‘amor a primera vista’, de la ‘química’ que hay entre las personas, entre las parejas, o bien de las feromonas y los receptores que hay en cada uno de nosotros, de compatibilidades, afinidades, destino… pero realmente ¿qué es?, ¿qué es aquello que nos lleva a estar con una persona y no con otra? ¿qué nos hace elegir a alguien en concreto como nuestra pareja?

Las relaciones de pareja son más complejas de lo que parecen, y la elección de pareja, por tanto, podríamos deducir que lo es aún más. Muchos son los factores que entran en juego; muchas veces, aunque no nos damos cuenta, hombres y mujeres buscamos algo distinto en una relación a lo que, conscientemente, expresamos, llevándonos esto mismo a elegir una pareja ‘sin darnos cuenta’, es decir, realizando dicha elección, normalmente, de forma inconsciente.

Parece ser que las personas tenemos un modelo de persona que llama nuestra atención y con quien nos relacionamos. Este modelo lo hemos ido formando desde niñas y ha quedado, gran parte, en nuestro inconsciente, se ha basado tanto en las experiencias que hemos vivido en nuestros primeros años de vida con las personas significativas, como a lo largo de toda nuestra vida.

En ese modelo inconsciente, en muchas ocasiones, están incluidos aspectos patológicos de cada una de nosotras y, en consecuencia, nos enamoramos, no una, sino varias veces de personas que más que beneficiarnos nos dañan. Es por ello que tenemos que estar conscientes de aquellos aspectos conflictivos de nuestra personalidad que han permanecido inconscientes y que están condicionando nuestra elección de pareja.

Se trata de analizar y entender esta situación y hacerlo consciente, con el fin de lograr que nos atraigan personas que nos favorezcan. En caso de no saber cómo conseguirlo, podemos buscar ayuda de una terapia psicoanalítica, con la cual podremos dejar de repetir esos patrones y elegir una pareja de manera más consciente, dejando de visualizar el amor como algo complejo e imposible de lograr, y sintiéndolo como un elemento más de la vida.

Todos buscamos la felicidad, ser felices para siempre; el objetivo es, entonces, ser y hacer lo que sea necesario para cumplir con aquellos criterios que lo determinan. El proceso analítico es una manera más de intentar vivir feliz ‘para siempre’, ya que da la oportunidad de reactivar, en la relación con el analista, aquellos conflictos que pueden estar limitándonos o bien bloqueándonos. A través del análisis de estos conflictos, nos podremos liberar de ellos y así disponer de esa energía para invertirla en un nuevo amor más genuino y verdadero.

El proceso analítico da la oportunidad de resolver conflictos inconscientes para dejar de repetir patrones de conducta, permite que nos conozcamos más y, en consecuencia, predecir nuestro futuro al tomar decisiones de acuerdo a lo que sabemos sobre nosotras mismas, lo cual, a su vez, nos ayudará a elegir a nuestra pareja de manera consciente.

¿Tu pareja sufre de disfunción eréctil?

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La falta de una erección puede disminuir el deseo de iniciar una relación sexual, por miedo al rechazo o a un mal desempeño. Algunas personas aún consideran que este padecimiento es únicamente un problema sexual; olvidan que el hombre que la padece puede presentar algún padecimiento como: obesidad, diabetes, entre otros, o bien, factores psicosociales como estrés.

La falta de información acerca del tema, puede generar sentimientos de culpabilidad, frustración e inestabilidad en la pareja. Sin embargo, el 76% de hombres y mujeres no consultan a un médico, siendo el principal motivo la falta de percepción del problema.

¿Qué hacer si mi pareja la padece?

Lo que tú como mujer puedes hacer, es básico. Aquí algunos consejos:

* Hablen del tema.

* Consulten a un médico.

* Dense apoyo y ténganse paciencia.

Algunas causas:

* Factores físicos. Enfermedades crónicas como diabetes, obesidad, hipertensión arterial, colesterol alto, enfermedad del corazón, aterosclerosis, entre otros.

* Psicosociales. Estrés, ansiedad o depresión y algunas otras condiciones psicológicas.

* Medicamentos. Antidepresivos, ansiolíticos, antihistamínicos que pueden interferir con el impulso de los nervios o el flujo de la sangre al pene.

* Otras. Cirugías, tabaquismo, abuso de alcohol y otras sustancias que dañen los nervios que controlan las erecciones.

Más información en:

http://www.comolaprimeravez.com

Terapia hormonal ¿si ayuda?

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El impacto que la última menstruación causa en nuestras vidas es, en verdad, de incertidumbre y tristeza. Por lo menos así lo vivimos la mayoría de las mujeres. Y es que “la última regla” no es sólo la ausencia del periodo menstrual, sino el momento en que dejamos de ser fértiles y, por lo consiguiente, termina nuestra etapa reproductiva.

Esto se debe a que después de los 45 años empieza a disminuir la cantidad de hormonas conocidas como estrógenos, mismas que desarrollan diversas funciones en el organismo de la mujer.

Es en este periodo que coinciden también varios sucesos en la vida de las mujeres, como la partida de los hijos, que puede ser un suceso que desaliente y disminuya las ganas de seguir activas y vivir en plenitud. Esta etapa conocida como el Síndrome del Nido Vacío, coincide con el momento en que los estrógenos empiezan a disminuir en nuestro organismo, iniciando una serie de síntomas que pueden afectar nuestra calidad de vida, si no hacemos algo al respecto.

Síntomas depresivos de leves a moderados, urgencia o incontinencia urinaria, infecciones recurrentes, resequedad vaginal, bochornos, dolor en las relaciones sexuales, disminución del placer coital o enfermedades como osteoporosis y padecimientos cardiacos, entre otros, son algunas de las alteraciones que mujeres en edad madura, pueden experimentar.

El empleo de los fármacos reguladores de los receptores estrogénicos (SERM, por sus siglas en inglés), puede ayudar a equilibrar las funciones del organismo, mismas que se han perdido por la disminución de estrógenos. Un tratamiento a base de Tibolona combinada con Calcio y Vitamina D3, mejoran la calidad de vida y la sexualidad de forma significativa; tienen un efecto similar a los estrógenos sobre los bochornos y otros trastornos propios del climaterio, así como en la vagina y los huesos. Además, ayudan a equilibrar los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre.

La eficacia de la terapia estrogénica en la prevención de la pérdida ósea está confirmada e, incluso, ayuda a prevenir la pérdida de hueso durante los primeros años de la posmenopausia. Para mujeres con osteoporosis diagnosticada puede, inclusive, aumentar la masa ósea sin efectos estimulantes sobre endometrio o mama, disminuyendo el riesgo de fracturas.

Tener una actitud positiva, un proyecto de vida personal, así como el apoyo de tu familia y tu médico de cabecera, pueden ser la clave para que esta etapa sea tan placentera como todas las demás.

Aprende a lavar tus genitales

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La higiene de tus órganos sexuales es tan importante como la limpieza que realizas en todo tu cuerpo. Del cuidado que les des, dependerá tu salud sexual y reproductiva, aspecto fundamental para disfrutar plenamente el ser mujer.

La ginecóloga Angélica Illescas, nos da varias recomendaciones para una lograr una adecuada higiene íntima, y prácticos consejos para mantener saludable la zona vulvar previniendo infecciones. Toma nota.

-Durante el baño separa con los dedos los labios mayores de la vulva y posteriormente asea los genitales que quedan al descubierto. Utiliza suficiente agua y un champú hipoalergénico de pH ácido para zona íntima.

-No uses jabones de barra. Tienen un pH alcalino.

-Evita el uso de ropa ajustada. Prefiere ropa interior de algodón y cámbiala cada vez que esté húmeda.

-Evita las duchas vaginales.

-Después de ir al baño, límpiate de adelante hacia atrás.

-No uses esponjas, estropajos o guantes; pueden contener microbios y ocasionar alguna infección.

-Cambia las toallas sanitarias o tampones cada 3 ó 4 horas.

-Los tampones deben retirarse inmediatamente después de que termines de nadar, pues podrían causar septicemia (infección generalizada en el organismo).

-Evita el uso de tangas; pueden inflamar la zona vulvar, por el roce.

-No laves tu zona vaginal después de tener relaciones sexuales.

El anillo anticonceptivo

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Usar un método anticonceptivo es una alternativa para disfrutar de nuestra vida sexual de forma segura y placentera. Las mujeres queremos opciones confiables que, además de ayudarnos a controlar nuestra vida reproductiva, nos den la certeza que no ocasionarán alteraciones en nuestra salud.

El anillo anticonceptivo es un método de última generación en anticoncepción para protegernos de los embarazos no deseados y, que por ser un anticonceptivo vaginal, y no oral, disminuye riesgos y nos ofrece importantes beneficios.

Se coloca en el interior de la vagina, liberando de forma continua y controlada una dosis ultra-baja de hormonas a la sangre. Su uso por vía vaginal evita que las hormonas pasen por el estómago y el hígado, causando menos efectos secundarios como náuseas, dolores de cabeza, o tensión mamaria, entre otros trastornos.

La administración vaginal no sólo es más cómoda, también proporciona ventajas contundentes: ofrece a las mujeres la dosis diaria más baja de hormonas de los anticonceptivos del mercado y permite que éstas se liberen en forma uniforme, evitando los altos y bajos en la sangre que caracterizan la dosificación oral.

Esta característica permite reducir el riesgo de efectos colaterales. Otro aspecto a resaltar, es que las mujeres que presentan trastornos gastrointestinales pueden utilizarlo, sin perder la eficacia anticonceptiva.
El anillo anticonceptivo, -que está hecho de un plástico flexible y transparente-, se usa una vez al mes y tú misma te lo puedes colocar o retirar, manteniendo el control sobre él. Además, es discreto y nadie más que tú sabe que lo estás usando.

Su eficacia anticonceptiva está clínicamente probada y avalada por estudios realizados en Estados Unidos, Bélgica, Suecia, Finlandia, Noruega, Austria, Holanda, Alemania y España, países en los que desde el año 2002, se utiliza.

Para mayor información, consulta la página: www.unavezalmes.com.mx

Terapia efectiva contra el dolor

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La salud es lo más importante y, cuando ésta se ve alterada por algún padecimiento, es vital acudir de inmediato al especialista para que nos de el diagnostico adecuado y la terapia idónea para nuestra recuperación. Las personas que padecen Diabetes o Dolor de Espalda Baja, por ejemplo, son más propensas a experimentar una dolencia llamada dolor neuropático como sintomatología de dichas enfermedades y que es causado por una lesión o disfunción de los nervios.

Muchas personas con este trastorno tienen dificultades para dormir, para concentrarse, falta de energía y somnolencia. A causa del dolor crónico, algunas personas no pueden trabajar, caminar o incluso vestirse porque el contacto de la ropa sobre la piel genera un ardor insoportable.

El dolor neuropático, requiere de una terapia multidisciplinaria que incluye tratamiento farmacológico; entre estos tratamientos se encuentra la Pregabalina (Lyrica), aprobada por la Secretaría de Salud. Es una de las alternativas más novedosas para enfrentar este tipo de padecimiento que restituye la función nerviosa en el cerebro y la médula espinal para disminuir así la sensación de dolor a través del tratamiento adecuado.

Insomnio

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Frente a la crisis sanitaria ocasionada por la epidemia del virus de la influenza humana en nuestro país, hay distintas lecciones que, como sociedad, nos hemos vistos obligados a aprender. La más importante, me parece, consiste en lograr distinguir y detectar los síntomas que deben llevarnos a reconocer la existencia de una enfermedad y, conforme a ello, saber actuar en consecuencia.

Un síntoma es una señal de alarma, algo que vemos inmediatamente y que nos habla de una situación que quizás no detectamos directamente. Si uno tiene fiebre, por ejemplo, el problema nunca es la fiebre en sí, sino aquello que la provoca. Por lo tanto, no tiene mucho caso tratar de atender solamente el síntoma, sino que, si uno se quiere curar, hace falta descubrir lo que causa el malestar.

Algo muy parecido sucede con el insomnio que puede manifestarse en no poder irse a dormir o en dormir poco, despertando varias veces durante la noche o antes de lo necesario. El insomnio, desafortunadamente, se puede presentar en todas las etapas de la vida. Consumir regularmente remedios caseros o medicamentos para combatirlo sin supervisión médica, no sólo es peligroso, además, provoca únicamente un alivio momentáneo del malestar que el insomnio causa, pero no atiende el origen. Es indispensable, así como con cualquier otro síntoma, investigar cuáles son sus causas: las más comunes son el estrés y, como consecuencia de éste, los problemas emocionales.

En el mundo actual es prácticamente imposible mantenerse ajeno al estrés. El estrés es una tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves. Sin embargo, el efecto que provoque el estrés en cada persona dependerá fundamentalmente de la personalidad de cada quien y del momento en que éste se presente. No obstante, en la mayoría de los casos, el estrés repercute en una serie de problemas emocionales que dependen de distintos factores y que pueden manifestarse en síntomas variados.

Hay que decir que el insomnio no consiste únicamente en no poder dormir. Alphonso Lingis, filósofo contemporáneo, nos dice que el insomnio, al implicar una imposibilidad de dormir, de morir momentáneamente, también implica la imposibilidad de despertar, es decir, de poder renacer al día siguiente. Dormir implica poner un alto, interrumpir el curso de las cosas hasta poder, al despertar, construir un nuevo punto de partida desde el cual enfrentar nuestros retos. Esto quiere decir que el insomnio no sólo nos afecta mientras estamos tratando de dormir y no podemos, sino que todos los aspectos de nuestra vida se ven afectados por este problema. De ahí que las consecuencias del insomnio en la vida de las personas sean prácticamente innumerables: falta de concentración en el trabajo o en la escuela, somnolencia, poca energía, falta de memoria, cambios de humor drásticos, dolores de cabeza o de estómago, etc.

Afortunadamente, hay algunos hábitos sencillos que podemos seguir para tratar de eliminar o al menos disminuir este trastorno del sueño. Se trata de lo que llamamos habitualmente, “higiene del sueño”. Las pautas más importantes a seguir son las siguientes:

1. No irse a la cama sino hasta tener sueño.

2. Levantarse de la cama si uno no se ha dormido después de veinte minutos.

3. Despertarse cada mañana a la misma hora.

4. Dormir una cantidad de tiempo suficiente cada noche.

5. Evitar dormir siestas.

7. No consumir sustancias estimulantes (café, alcohol, tabaco) antes de dormir.

8. No irse a la cama con hambre, pero tampoco comer demasiado antes de dormir.

9. No hacer ejercicio seis horas antes de dormir.

10. Dormir en un ambiente adecuado: oscuro, fresco y sin ruido.

En mi opinión, si bien uno puede tratar de combatir el insomnio a través de estos métodos, la psicoterapia es una opción muy valiosa a la hora de enfrentar este problema. En muchos casos uno no puede enfrentar el insomnio, sus causas y sus consecuencias, solo. La psicoterapia psicoanalítica está indicada en los casos en que el problema nos sobrepasa. Desde una perspectiva psicoanalítica, lo fundamental consiste en encontrar las causas inconscientes de nuestros síntomas para que cesen, pues es a través de ellos que expresamos nuestros conflictos psíquicos. Lo importante, insisto, consiste en saber identificar esta situación cuando la estamos padeciendo con regularidad y, como con cualquier otro síntoma psicológico, atenderlo.

Dentistas contra la influenza

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La estricta normatividad sanitaria para regular la labor de los dentistas mexicanos, es la razón principal para que los pacientes confíen en que no serán infectados del virus de la influenza humana ni de ningún otro agente patógeno, afirmó el subdirector de Salud Bucal de la Secretaría de Salud (Ssa), Heriberto Vera Hermosillo.

Desde que se tuvo conocimiento de los riesgos de contagio el virus de la inmunodeficiencia adquirida (VIH), la Ssa estableció una normatividad oficial muy segura la cual también protege contra el virus A/H1N1, por el cual la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció un plan internacional para contener una pandemia.

Durante una rueda de prensa con el director de la Facultad de Odontología de la UNAM, Javier de la Fuente Hernández y el presidente de la Asociación Dental Mexicana (ADM), Víctor Guerrero Reynoso, hablaron de la seguridad en la atención odontológica en el país y recordaron las medidas que contiene la Norma oficial al respecto.

En ella se habla acerca de que el dentista debe contar el uso obligatorio de guantes, cubrebocas, lentes de seguridad, la esterilización por autoclave del instrumental empleado, la desinfección rutinaria de las superficies de trabajo y el sillón dental entre paciente y paciente.

Asimismo, implica que en situaciones tan rigurosas como la alerta mundial por la presencia del virus A/H1N1, estas medidas cotidianas deben ejecutarse estrictamente, “porque de esta manera podemos trabajar de una manera segura y garantizar a los pacientes una atención bucal de calidad”, expuso Guerrero Reynoso.

Sobre el particular, De la Fuente afirmó que los estudiantes de odontología siguen normas de sanidad igualmente estrictas “como parte de su formación”, además que la UNAM ha establecido medidas específicas contra el contagio de la influenza, para que el estudiantado, profesores y trabajadores continúen con sus responsabilidades en el campus con seguridad.

Asimismo, la ADM promueve la certificación de los cirujanos dentistas para fomentar el mejoramiento de la práctica profesional y de los servicios que proporcionan

Libros acerca de fobias y adicciones

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Miedo, pánico, fobias

La terapia breve

Autor: Giorgio Nardote

Editorial Herder

Esta obra presenta protocolos que detallan aspectos de la construcción de estrategias terapéuticas y dos terapias transcritas en todas sus secuencias. Estudiantes, profesionales y público en general pueden acceder a la lógica de los síntomas de miedo.

Psicología del miedo

Temores, angustias y fobias

Editorial Kairós

Este libro nos ayuda a comprender por qué pueden desajustarse los mecanismos que regulan nuestros miedos y cómo nuestro cerebro emocional toma el mando. Nos explican cómo trascender al miedo de forma duradera.

Las nuevas adicciones

Autores: Jean Adés y Michel Lejoyeux

Editorial Kairós

En la actualidad existen muchas personas que son adictos a las compras, pasan demasiado tiempo en la oficina o sólo encuentran placer apostando. Pero ¿cómo determinamos cuando ya es una enfermedad? Cuando se acaba la libertad de escoger.

Supérate: guía para superar las adicciones

Autor: Hob

Editorial Neo Person

La técnica reflexiva desarrollada por el autor, se utiliza para desenterrar gran número de adicciones. Todos podemos romper el ciclo de adicción y obtener una mayor libertad personal.

Prácticas de autoestima

Autor: Christophe André

Editorial Kairós

Lo mejor sería no preocuparnos por el efecto que causamos en la gente, y que no tuviéramos miedo al rechazo. En este libro encontrarás la forma de construir, reparar o proteger tu autoestima.

Tus zonas oscuras

Autor: James Hollis

Editorial Kairós

¿Por qué hacemos cosas que no corresponden con la persona que creemos ser? ¿Por qué repetimos acciones autodestructivas? Todas esas acciones son manifestaciones de nuestras partes inconscientes. Aprenderemos a adquirir un mayor nivel de conciencia de nuestras acciones y decisiones.

Película Gran Torino

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Internándose en los laberintos de la soledad y el dolor humanos, Clint Eastwood ha creado una de las filmografías más relevantes del cine contemporáneo, reafirmando su privilegiada posición como uno de sus más lúcidos autores.

Dos veces ganador del Oscar al mejor director, por esas obras maestras que son Los Imperdonables (Unforgiven) y Million Dollar Baby, este incansable hombre de cine nos ofrece ahora, a sus 78 años de edad, otro filme de altos vuelos, ejemplo de sagacidad y hondura: Gran Torino, en el que vuelve a dirigirse a sí mismo.

Desde otra óptica, nos ofrece otro de sus conocidos personajes extraordinarios: Walt Kowalski, psicológicamente complejo pero enteramente de carne y hueso; un ser amargado con el presente que vive de los recuerdos del pasado; racista, víctima del fanatismo pro yanqui, que debe aceptar la realidad de que su viejo y otrora apacible barrio de blancos esté ocupado por vecinos asiáticos.

En el trasfondo de la simple anécdota que en sí misma genera una trama cargada de tensión que atrapa al espectador, estamos frente a una obra de profundo sentido humano. Lo que nos ofrece Eastwood es un abierto manifiesto sobre la tolerancia y la solidaridad.

De manera paulatina, natural, su personaje va cambiando y transformándose en su interior. A medida que tras quedar viudo, la distancia que siempre ha mantenido con sus dos hijos casados se hace cada vez mayor y llega a un nivel insostenible, este hombre desconfiado y renegado va encontrando en los vecinos a los que desprecia por su raza y su idioma, la fraternidad y comprensión que llenan su vacío intimista.

La inteligencia del planteamiento se mantiene lejos de cualquier aproximación al discurso ‘moralino’ y no cede ni una pizca de melosa ‘sensibilería’. Es un retrato directo, sin gratuitas concesiones, que va delineando con buen tacto un retrato personal.

Kowalski ha rehuido todo contacto con el afecto y está atrapado en un círculo vicioso de incomprensión. Cuando cree reaccionar por generosidad y aprecio, se percata que sólo genera violencia y aviva un entorno de auto destrucción.

Con una resolución admirable, el relato da un giro temático impredecible y sorpresivo que cala hondo en el espectador, y que adquiere un nivel de épica individual que alcanza tonalidades míticas, cuando el personaje asume su propia redención en su capacidad de auto sacrificio.

Clint Eastwood posee una sólida virtud: no requiere de artimañas pretenciosas ni de sofisticaciones intelectuales para brindarle a sus historias una trascendencia intemporal.

Es un cine afilado, sagaz, persuasivo, que se desarrolla a través de una notable habilidad narrativa, lejos de las formas de la pedantería visual y discursiva de tantos realizadores que creen que su prestigio radica en estar con las minorías.

Es cine de verdad, cine auténtico, que no rehúye la capacidad emotiva, porque ésta se da en la vida misma. Milan Kundera decía que hay que prestar atención a los libros que son fáciles de leer pero difíciles de comprender. Es un símil que podemos trasladar al cine de Clint Eastwood como innegable ejemplo de calidad. Aunque no está exento de tropiezos, nos ha legado obras memorables, como su impecable versión desde la óptica japonesa de uno de los episodios de la II Guerra Mundial más vanagloriados por los norteamericanos, en Cartas Desde Iwo Jima (Letters From Iwo Jima).

Adicción a la comida

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Mientras millones de mujeres mueren de hambre en los países subdesarrollados, otros muchos millones comen en exceso, hacen poco ejercicio y se exponen a una muerte prematura debido a las enfermedades provocadas por excesos en la alimentación.

Sin embargo, estos contrastes no afectan a las mujeres que consumen alimentos de manera adictiva; su principal preocupación gira en torno a comer o no comer, añadiendo a esto la culpa por los abusos cometidos.

Las personas obesas o comedoras compulsivas canalizan su ansiedad a través de la ingesta constante de comida y, por lo consiguiente a incrementar aún más su sobrepeso y, si es bulímica, la sensación de culpa es canalizada a través de laxarse o autoprovocarse vómitos para tratar de mantener un peso corporal adecuado.

Generalmente a la mayoría de las mujeres nos resulta muy difícil encontrar un equilibrio congruente para el consumo de los alimentos, manteniendo las necesidades energéticas de nuestro organismo y, a la vez, el control de nuestro peso corporal; esto se torna un problema complejo y difícil de delimitar; en él intervienen mecanismos tanto bioquímicos, metabólicos, de actividad física, genéticos y psicológicos.

Ahora bien, el alimento se convierte en droga cuando lo consumimos voluntaria y conscientemente, en forma excesiva o compulsiva para tratar de modificar nuestro estado anímico o, en otros términos, para aislarnos de la realidad intentando llenar mediante la comida nuestra sensación de soledad, depresión, vacío o aburrimiento.

Definir o precisar cuando consumimos el alimento como nutrimento o como droga no es cosa fácil, dado que la vida de una persona adicta al alcohol, al tabaco o a las drogas se organiza al rededor del consumo del agente adictivo de igual manera que sucede con el comedor adicto, cuyo pensamiento y estilo de vida gira en torno al alimento; sin embargo, la comida constituye una necesidad irrenunciable, por lo que a diferencia de las otras adicciones en que la curación se logra a través de la abstinencia, el comedor adicto debe adquirir control sobre su naturaleza compulsiva y su voracidad para alcanzar la autorregulación en su consumo calórico. Queda claro que nadie puede dejar de comer, por lo que la única alternativa es aprender a moderar el consumo alimentario.

Otras diferencias significativas son que las adicciones como la del alcohol o las drogas son rechazadas o reprimidas social y legalmente, mientras que la respuesta hacia el adicto a la comida es mucho más permisiva ya que como consideramos el alimento constituye una fuente de vida, por lo que sólo juzgamos a quienes abusan de él por su aspecto estético o por la falta de cuidado hacia su salud; incluso en ocasiones, la adicción al alimento tiende a ser promovida socialmente como manifestación de afecto, gratificación, compañía o conmemoración de ocasiones específicas a lo que, por supuesto, quienes consumen alimentos en forma adictiva resultan especialmente susceptibles.

Así en las personas adictas a la comida, la ingestión del alimento no tiene la finalidad de disminuir su sensación de apetito, como sucede en los individuos normales; sino que esto se correlaciona con una sensación de culpa y una mayor ansiedad que promueve la necesidad de seguir comiendo, o de buscar vías alternativas a través de los alimentos «light» para reducir su ingesta calórica y así inician un círculo vicioso de excesos y recaídas que les lleva a convertirse en «cazadoras de dietas», además de consultar médicos, periódicos, revistas, amistades y sofisticadísimos «remedios mágicos» que sólo los exponen a arriesgar su salud.

Desgraciadamente, cuando la compulsión por la comida se convierte en una conducta adictiva es muy difícil salir del problema por si solos, de la misma manera que es muy difícil resolver el problema simplemente con someterse a una dieta, la cual generalmente resulta casi imposible seguir.

Una persona adicta a la comida requiere de una terapia integral, en la cual pueda asesorse por un médico que evalúe las causas por las que el individuo llegó a este tipo de situaciones, y descarte la posible existencia de un factor de índole orgánica que haya provocado toda ésa situación; requiere del apoyo de un nutriólogo que oriente y reeduque sus inadecuados hábitos de alimentación y, requiere también, de una psicoterapia que le sirva de apoyo y le ayude a analizar y tratar de resolver las causas que le han llevado a caer en la adicción a la comida.

Fobias

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Una fobia se define como un miedo irracional e incontrolable hacia algo o alguien. El miedo es un sentimiento común en todos los seres humanos, todos tenemos miedo a algo; desde el miedo a las arañas hasta el temor a morir. Sin embargo, no es lo mismo un miedo a una fobia.

En el caso de una fobia, la persona reconoce que el temor es irracional o exagerado, se paraliza y siente terror, evitando, a toda costa, enfrentarse a lo temido. Esto puede afectar mucho su vida cotidiana, sus relaciones sociales y afectivas, y su trabajo. Por ejemplo, alguien que padece una claustrofobia (miedo a los espacios cerrados) puede subir 25 pisos por las escaleras para no usar el elevador; alguien más dejará de visitar amigos y familiares por temor a salir a la calle, como es el caso de la agorafobia (miedo a los espacios abiertos).

Las fobias son un trastorno bastante común y frecuente, se calcula que el 5% de la población mundial padece alguna fobia en cierto momento de su vida y, ocurre más en mujeres, que en hombres. Pero ¿qué las producen?, ¿estoy en riesgo de contraer una fobia?

Se han realizado una gran cantidad de estudios acerca de si existe o no un factor genético, ya que muchas personas que desarrollan una fobia tienen algún familiar que también sufre de ello. Sin embargo, aún no se sabe si esto se da por herencia, por haberlo aprendido o, más bien, por haberse identificado con este ser querido. Por otro lado, sabemos que para que este sentimiento se convierta en fobia, deben de existir también factores internos.

Aparentemente, las fobias son muy distintas unas de otras, pero comparten algo más que el terror intenso, ya que la persona deposita fuera de sí misma un temor que, en realidad, es interno. Es decir, la persona ‘desplaza’ este miedo, que la coloca en esa situación concreta, ya sea persona o cosa tan temida, como una manera de defenderse contra este sentimiento.

Podemos contraer una fobia prácticamente en cualquier momento de la vida. En algunos casos aparecen tras una experiencia traumática; es entonces cuando la persona ‘asocia’ esta situación con el elemento temido.

En ocasiones, esta asociación es simple, pero en otras es indirecta y, por lo tanto, es aún más incomprensible. Esto ocurre cuando la fobia puede estar relacionada a eventos como el divorcio de los padres o la pérdida de un ser querido.

La fobia constituye un elemento simbólico, es decir, no es casual que una persona desarrolle uno u otro miedo. Muchas veces este significado es inconsciente y, por lo tanto, desconocido para la persona.

Existen distintos tratamientos para tratar una fobia. Son muy comunes las terapias llamadas de “desensibilización sistemática” que buscan acercar a la persona poco a poco al elemento temido.

Estas terapias suelen ser eficaces porque la persona logra volver a hacer todas esas cosas que evitaba. Sin embargo, lo único que desaparece es lo visible, la fobia como tal; la angustia sigue ahí y es por eso que comúnmente vuelve a aparecer con una forma distinta, es decir, con otra fobia.

Por ello es muy importante encontrar un tratamiento más profundo, con el fin de buscar no sólo erradicar o disminuir la fobia, sino encontrar sus orígenes y los factores que la generan, para lograr liberarse de ellas.

Algunas de las fobias más comunes

Aracnofobia: miedo a las arañas.

Claustrofobia: miedo a los espacios cerrados.

Glosofobia: miedo a hablar en público.

Acrofobia: miedo a las alturas.

Misofobia: miedo a los gérmenes.

Fobia a los animales: zoofobia

Cinofobia: miedo a los perros.

Entomofobia: miedo a los insectos.

Gelofobia: miedo a los gatos.

Ofidiofobia: miedo a las serpientes.

Muridofobia: miedo a los ratones.

Aigmofobia: miedo a objetos puntiagudos.

Brontofobia: miedo a los truenos.

Criptofobia: miedo a espacios pequeños.

Neofobia: miedo a lo nuevo.

Nictalofobia: miedo a la noche.

Tanatofobia: miedo a la muerte.

Nosofobia: temor a las enfermedades.

Algofobia: miedo al dolor.

Cardiopatofobia: miedo a los infartos.

Fobofobia: miedo a la angustia.

Hematofobia: miedo a la sangre.

Traumatofobia: miedo a los accidentes.