Introspección

Alfonsina Storni, poetisa de origen helvético-argentino, decidió arrebatarse la vida adentrándose al mar antes que permitir que el cáncer siguiera consumiendo su cuerpo.

Este 2007, el mundo verá 10 millones nuevos casos de cáncer y México perderá más de 70,000 vidas por esta causa, según las descorazonadoras estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Secretaría de Salud.

Desde la trágica muerte de Alfonsina, hace siete décadas, los caminos para enfrentar este mal se multiplican y sobre todo, son cada vez más eficaces. ¿Qué papel juega la medicina alternativa en este proceso? Uno fundamental.

Según el estadounidense Nacional Cancer Institute, en el mundo, 7 de cada 10 enfermos de cáncer han recurrido en algún momento a alguna terapia alternativa (5 de ellos, como complemento a su tratamiento quirúrgico y/o de quimioterapia; y los otros dos como la única vía de curación en la que confían).

Y una de las principales aportaciones que han hecho disciplinas como la metafísica y la medicina oriental es obligarnos a reflexionar sobre cuánto del origen y curación del cáncer está ligado a factores psicológicos y emocionales.

Resentimientos profundos albergados por años, heridas internas que se transforman en odios mudos e inconscientes que el cuerpo somatiza.
Hombres y mujeres que esconden sus sentimientos entre el silencio. Seres humanos que suelen auto-exigirse en demasía y que arrastran por años dolorosas relaciones con sus padres.

Para un médico alópata, el hecho de que nuestros padres o abuelos hayan sufrido cáncer implica obligadamente un mayor riesgo para nosotros de experimentarlo.

La metafísica coincide en esta visión, pero su explicación es muy distinta: los patrones de resentimiento y rencor se heredan de padres a hijos; en consecuencia, sucede lo mismo con los vehículos del cuerpo para manifestarlos.

Sin embargo, afirmar que el cáncer es un vehículo catalizador de emociones contenidas es una hipótesis que la medicina alópata no está dispuesta aún a avalar.

Sí, en cambio, que el hombre ha hecho cambios en su estilo de vida que facilitan el desarrollo del cáncer. Sino, sería inexplicable que la incidencia del cáncer haya aumentado 75% en tres décadas.

Y en el problema está también parte de la solución

De acuerdo con el doctor estadounidense en medicina, Harold Foster -estudioso del cáncer durante más de 30 años-, 88% de los casos de “remisión espontánea” de esta enfermedad (término que otorgan los médicos a aquellos casos calificados de incurables y aún así los pacientes consiguieron remontar la enfermedad) existió siempre un cambio de alimentación radical: los pacientes dejaron harinas, azúcares, sal y demás alimentos refinados, enlatados y grasas saturadas, para privilegiar alimentos frescos.

Foster coincide en el factor emocional y la necesidad de liberar sentimientos atrapados. Y aborda también un tercer elemento, es decir, aquellas técnicas que pueden ayudar a reducir o incluso revertir el cáncer. Una de ellas, por cierto, conocida como biomagnetismo, desarrollada por el médico poblano Isaac Goiz.

En su libro El fenómeno tumoral, Goiz sostiene que todo cáncer tiene un componente viral y agrega que en la medida en la que el sistema inmunológico se fortalezca, aumentarán las posibilidades de vencer la enfermedad.

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