El cigarro y sus efectos en la piel

El cigarro causa daños importantes en la piel.
El cigarro causa daños importantes en la piel

El 31 de mayo se celebra el Día Mundial sin Tabaco, conmemoración instituida en 1987 por  la Organización Mundial de la Salud (OMS). El consumo de tabaco representa la segunda causa mundial de muerte, después de la hipertensión. Pero algo de lo que poco se habla , es sobre los efectos que tiene en nuestra piel.

El hábito de fumar aumenta en las mujeres el riesgo de desarrollar cáncer de piel (carcinoma espinocelular).

La piel es el órgano más extenso del cuerpo, por lo que esta fecha es una muy buena oportunidad para concientizarnos sobre las consecuencias que el tabaquismo tiene en nuestra salud cutánea.

1. Rostro del fumador: La persona presenta una piel arrugada y con un tono gris, prominencia de los huesos principalmente en los pómulos, los labios y ojos se rodean de arrugas finas, las mejillas y mandíbulas presentan líneas profundas y superficiales.

2. Envejecimiento de la piel: El efecto más evidente es la destrucción de las fibras elásticas con las que naturalmente cuenta nuestra piel; una de las principales causas por las que más de 4 mil sustancias dañinas que contiene un cigarro generan arrugas y envejecimiento prematuro en la piel de los fumadores. Este envejecimiento es más evidente en la cara.

3. A los 35 años: Es la edad en la que normalmente se empiezan a manifestar los síntomas, siendo directamente proporcionales al grado de consumo.

4. Puntos negros en la piel: La nicotina y los alquitranes generan reacciones adversas en la estructura de nuestra piel, ya que ocasionan la dilatación de los poros, lo que con el tiempo convierte a nuestra piel en un acumulador de grasa y células muertas que, a su vez, producen estos puntos negros.

5. Hinchazón en los párpados: se genera por la inhalación constante de humo, misma que produce congestión de las fosas nasales que a su vez se manifiestan en este fenómeno.

6. Mayor riesgo de arrugas: El riesgo de arrugas en las mujeres fumadoras es del triple respecto a quienes no consumen tabaco, y en el caso de los hombres es del doble respecto a los no fumadores.

7. Problemas de cicatrización: Comprobado por primera vez en los 70s, estudios posteriores han mostrado que las personas que seguían fumando después de una cirugía, tienen una cicatrización más lenta y con una marca mayor en la piel, ya que el humo afecta la oxigenación de los tejidos, disminuyendo la circulación e intoxicando la sangre.

8. Mayor riesgo de cáncer en la piel: La Universidad del Sur de Florida publicó en el diario Cancer Causes Control que el hábito de fumar aumenta en las mujeres el riesgo de desarrollar cáncer de piel (carcinoma espinocelular).

9. Daños mecánicos: los movimientos realizados al fumar, como fruncir la boca al aspirar, o los ojos para evitar irritación por el humo, lastiman la superficie cutánea y esto genera arrugas en dichas zonas.

10. La buena noticia: reversibilidad. A diferencia del daño por radiación solar, los daños a la piel ocasionados por el tabaco, pueden ser reversibles. El dejar de fumar,  produce de inmediato una apariencia más tersa e hidratada en la piel; el aumento en el consumo de vitaminas A, C y E y sustancias como el Zinc, Selenio, Hierro, Yodo y Manganeso (todo esto presente en muchas frutas y verduras) favorece la síntesis de colágeno, que beneficia directamente la salud y apariencia de la piel.

Dejar de fumar no sólo ayuda a respirar mejor y vivir más años, también ayuda a quitarnos años de encima y mantener saludable el órgano más grande del cuerpo y nuestra carta de presentación: la piel.

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Imagen cortesía de Depositphotos.com | Plenilunia


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Redacción, Plenilunia Sociedad Civil Fundada en el año de 2004, Plenilunia es una Sociedad Civil cuyo objetivo es fomentar el bienestar y la salud integral de la mujer.

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