Asma

El asma es una enfermedad que crece a grandes pasos en el mundo y afecta al 10% de la niñez y 11% de la adolescencia en México, lo que representa un grave problema de salud pública; sin embargo, no se le da importancia, no obstante que 99% de los medicamentos para su control están en los cuadros básicos del sector público.

En el marco de los trabajos del Día Mundial del Asma, médicos especialistas acordaron que para tratar de reducir la prevalencia de la enfermedad, al menos 80% de los asmáticos deben ser atendidos por médicos de primer contacto para que deje de considerarse una enfermedad de especialidades y lograr su control.

El acto celebrado por primera vez en el Instituto Nacional de Pediatría, busca que desde esta institución se orqueste un nuevo perfil de atención al asma a todos los hospitales públicos, y se le brinde cobertura universal como en el caso del VIH/Sida.

El Dr. Carlos León Ramírez, director del Centro de Asma y Alergia de México, calificó de “una desgracia” que el diagnóstico de asma tenga un retraso de años en los pacientes, “lo que implica grandes gastos que no sólo afectan a los servicios de salud, sino pérdidas severas por incapacidad y afectaciones que complican la convivencia familiar y la llegan a modificar para siempre”.

Al día de hoy a 50% de los pacientes con asma se les considera con síntomas de “asma grave”, además que la prevalencia en ciudades como Mérida, Villahermosa y Veracruz es superior a la media nacional, con promedio de 14.6%, “y que en el caso de adolescentes entre 12 y 16 años el registro puede ser aún mayor”, afirmó la Dra. Blanca del Río Navarro, jefa del Departamento de Alergias del Hospital Infantil de México “Federico Gómez”.

“Qué es eso de asma grave? –se preguntó la especialista–. Bueno, que el paciente se limite en su actividad normal de ir a la escuela, que la enfermedad lo despierta en la noche porque tose, la necesidad de usar broncodilatadores o medicamento de rescate tempranamente, datos de tos con sibilancias cuando corre, cuando brinca, y necesariamente que tengan crisis a las que conocemos como exhacerbaciones”.

En el evento que originalmente se llevaría a cabo el pasado 4 de mayo, pero que se pospuso debido a la emergencia sanitaria por la influenza, los especialistas se pronunciaron por la urgencia de llevar guías y normativas comunes en el diagnóstico a los médicos de primer contacto, “para que de manera oportuna y segura se dé un diagnóstico preciso y el tratamiento respectivo al paciente, porque el especialista ve a un paciente por cada 10 que ve el médico de primer contacto, o por cada 50”, dijo a su vez el Dr. Ignacio Ortiz Aldana, ex presidente de Interasma México.

Con todo, los síntomas del asma no se distinguen fácilmente de otros padecimientos respiratorios, como tos, silibancias, disnea (dificultad al respirar) y presión esternal (del esternón), “ante lo cual el médico de primer contacto debe de discernir y preguntar si la tos se asocial a cambios de temperatura o con alergenos, o si en la noche se despierta también con molestias de presión esternal”.

Mientras en las ciudades tropicales del país donde la prevalencia es mayor, se atribuye que es por la humedad y mutaciones genéticas en los pacientes, en la Ciudad de México se atribuye a la contaminación propia de las grandes urbes; y en ciudades como Mexicali es por la contaminación de tierra y polvo que levantan las zonas agrícolas industrializadas.

Sin embargo, en todos los casos el agente más contaminante asociado al asma es el del tabaquismo, que contiene más de cuatro mil sustancias proclives, que se impregnan fuertemente a la ropa del fumador y que afectan al asmático, “por lo que no es suficiente fumar en áreas abiertas o en las que no convive con el paciente, lo mejor es dejar de fumar si en la familia hay un enfermo de asma”, concluyó el Dr. Ortiz.



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