Las hermanas Brontë y sus Cumbres borrascosas

Pintura de las hermanas Brontë
Pintura de las hermanas Brontë de izquierda a derecha Anne, Emily, y Charlotte por Branwell Brontë

Poco después de que murió la madre de las cinco hermanas Brontë, su padre las envío a un internado en Yorkshire, Inglaterra, pues sus labores como rector de la iglesia de Haworth le impiden hacerse cargo de ellas. Clergy Daughters es el nombre del sitio en donde las niñas sufren de hambre, maltratos, humillaciones, frío e incomodidades hasta el punto en que dos de ellas mueren al poco tiempo. Todas han contraído la tuberculosis. Tras esta horrible situación, el padre decide que las niñas, enfermas ya, regresen a casa.

Una vez de vuelta, la situación mejora poco. Patrick Brontë, el padre de familia, de origen irlandés, es un pastor sumamente pobre y con ideas conservadoras quien, sin embargo, permite y fomenta en sus tres hijas restantes y su único hijo varón, el hábito de la lectura tal vez como compensación al hecho de no poder ofrecerles una mejor vida y educación.

En este ambiente se desarrolló la infancia y la mayor parte de la vida de 3 formidables escritoras del siglo XIX: Las hermanas Emily, Anne y Charlotte Brontë. Aislados en su humilde vivienda de Haworth los hermanos inventaron los reinos fantásticos de Angria, Gondal y Gaaldine, dentro de los cuales vivían aventuras incontables– las cuales sirvieron de inspiración a veces o de referencia tal vez para las futuras historias que las jóvenes escribirían más tarde.

Según la costumbre de la época, el poco dinero que la familia poseía se invirtió en la educación del hijo varón, Branwell, quien fracasó sucesivamente en los diversos oficios que intentó abrazar. Murió al poco tiempo debido a su adicción al opio y al alcohol. Las hermanas por su parte, tuvieron que desempeñar los trabajos de maestra o institutriz; ocupaciones en ese tiempo, grises, humillantes y amargas, según lo relatan en sus novelas respectivamente.

En 1845, Charlotte, la más joven de las hermanas, descubre que tanto Anne como Emily, igual que ella misma, escriben poemas y decide publicarlos con el nombre de Poemas por Curver, Ellis y Acton Bell, es decir, utilizando seudónimos con nombres de hombre que empezaban con sus propias iníciales para poder venderlos. A pesar de la crítica favorable, sólo se venden dos ejemplares.

Más tarde, Emily asume la administración del hogar familiar y Charlotte como mentora de la familia, se publican las novelas Cumbres Borrascosas de Emily, La dama de Wildfall Hall y Agnes Grey de Anne y Jane Eyre de Charlotte. Las novelas causan controversia, sobre todo por la dureza con que se representaba la realidad de la sociedad victoriana y porque dichas novelas están cargadas de las inquietudes femeninas y la problemática interior de la mujer.

Inteligentes, cultas, altamente sensibles y heridas en su interior por las infinitas limitantes que su condición de mujeres pobres imponía a su desarrollo, las hermanas Brontë causaron una impresión poco usual en los editores quienes, sin embargo, siguieron publicándolas dado el éxito que tuvieron su novelas.

Poco tiempo después murieron Emily (1818-1848) y Anne (1820-1849), víctimas de la tuberculosis a la edad de 30 y 29 años respectivamente. Charlotte publicó algunos escritos de sus hermanas de manera póstuma y se casó mas tarde, en 1852, con Arthur Bell Nicholls, viejo amigo de la familia y colaborador de su padre en la parroquia. El matrimonio duró poco tiempo, al sobrevenir en 1855 la muerte de Charlotte. Sus biógrafos coinciden en que murió estando embarazada. Su novela, El Profesor fue publicada por su marido también de manera póstuma.

Las obras de estas jóvenes y extraordinarias escritoras nos hablan de una percepción intuitiva de la naturaleza de la vida; cuestionan el mundo dominado por los hombres y el lugar estrecho y triste que han reservado a las mujeres en el mismo, con todo y su circunstancia –propia y de sus personajes– asumen la experiencia de la vida con un máximo de intensidad. Recluidas en su casa de Haworth, enfermas, discriminadas y alienadas del mundo, incluso, por su propio padre, supieron crear para sí mismas y como cómplices, un mundo imaginario que nos legaron en sus libros que siguen siendo actuales, vigorosos, inspiradores y entrañables. Después de leer cualquiera de ellos la pregunta inevitable surge: ¿Es que el mundo de verdad ha cambiado en esencia para nosotras desde entonces?

Imágenes cortesía de y Depositphotos.com | Plenilunia


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