Colesterol

Cuatro de cada 10 mexicanos padecen niveles elevados de colesterol y el 80% de ellos lo desconoce.

De acuerdo a cifras del INEGI , en México, el colesterol es un mal que va en aumento debido principalmente a nuestros hábitos alimenticios y la tendencia al sedentarismo. De hecho, ya es la octava causa de muerte en el país y se estima que es el responsable del 18% de las enfermedades cerebro-vasculares a nivel mundial .

¿Pero, qué es el colesterol? es una sustancia que produce el hígado y que el cuerpo utiliza para proteger los nervios, formar células y apoyar al buen funcionamiento de algunas hormonas.

El colesterol es transportado en la circulación sanguínea a través de partículas llamadas lipoproteínas; la LDL o colesterol “malo”, que lleva el colesterol a la circulación y es la principal causa de la acumulación de grasa en las arterias, y la HDL o colesterol “bueno”, que lleva el colesterol de regreso al hígado donde es eliminado.

El colesterol LDL puede elevarse por una alimentación excesiva en grasas saturadas, que se encuentran en la mayoría de los productos animales (carne roja, leche entera, crema, mantequilla y aceites tropicales) o en otros productos específicos como vísceras, camarones y huevo. Adicionalmente, puede elevarse por el exceso de alimentos fritos y alimentos procesados.

Otros factores que también afectan los niveles de colesterol en la sangre son la herencia (miembros de una misma familia pueden padecerlo), exceso de peso o falta de actividad física, hipertensión arterial y diabetes.

El estrés y el fumar también se consideran desencadenantes, ya que cuando una persona presenta tensión o ansiedad tiende a consumir productos con alto contenido de grasa.

Estar delgado no exime de contraer esta enfermedad ya que como mencionamos, se necesita tener buenos hábitos alimenticios y hacer ejercicio físico regularmente para tener un buen control de nuestra salud, pues el sedentarismo también hace proclive a contraerlo en personas delgadas.

También es cierto que los niveles de colesterol tienden a aumentar con la edad. En el caso de las mujeres, la menopausia frecuentemente se asocia con un aumento del colesterol malo debido a la disminución de estrógenos. Se estima que el colesterol elevado afecta a un 15% de las mujeres en la pre menopausia, y en la post menopausia, entre 40 y 60 por ciento.

Por ello se recomienda que las mujeres se realicen un estudio de niveles de colesterol a partir de los 18 años, y repetirlo cada cinco años hasta llegar a la menopausia. En el caso de antecedentes familiares de colesterol elevado o enfermedad cardiovascular, el diagnóstico debe iniciarse desde la niñez. Después de la menopausia, los chequeos deben hacerse cada 3 años o anualmente si existieran otros factores de riesgo.

El tratamiento del colesterol en las mujeres no difiere en cuanto su control y agresividad al de los hombres; pero debería ser mucho más intenso a partir de la menopausia. Un tratamiento basado en dieta, ejercicio físico y la administración de un medicamento que bloquee, tanto la producción de colesterol en el hígado como su absorción en el intestino, aporta grandes beneficios.

Pero, algunas veces sucede que llevamos la dieta adecuada y aumentamos nuestro nivel de actividad física logrando que los niveles de colesterol se normalicen, sin embargo, después de un tiempo volvemos a encontrarnos con niveles elevados, lo cual nos hace repetir la dieta y la actividad física pero ahora no es tan fácil bajarlo y tenemos que recurrir a medicamentos para retardar la aparición del colesterol malo (LDL). ¿Por qué?
Esto sucede principalmente porque nos confiamos y liberamos nuestra dieta o abandonamos el ejercicio, provocando un aumento mayor en el colesterol y, en consecuencia, al riesgo de sufrir una enfermedad coronaria o infarto al miocardio, es decir, no adoptamos un estilo de vida saludable de manera permanente, sino lo usamos como solución temporal que no ayudan efectivamente a erradicar la enfermedad ni a controlarla, sino a empeorarla.




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