Orgasmos

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Orgasmos únicos y diferentes

Al inicio de la vida sexual, hay un gran número de mujeres que se preguntan si lo que han sentido es un orgasmo o cómo podrían identificarlo. Y la verdad es que pasado el tiempo, sigue habiendo muchas dudas al respecto.

Muy rara vez se nos explica qué se siente durante el orgasmo y cómo se alcanza. De hecho, también hay una gran cantidad de hombres que piensan que únicamente con la penetración o estimulando un par de puntos, una mujer debería alcanzar el orgasmo, y si no es así, lo adjudican a que ella tiene algún problema, en lugar de pensar que quizá haya que variar un poco la estimulación o buscar otras alternativas más efectivas.

Podríamos empezar por decir qué es un orgasmo ¿verdad? Físicamente, se trata de una serie de contracciones involuntarias en el área de la pelvis (de los músculos que rodean la vagina y hasta el útero) que liberan la energía y tensión acumulada en la zona durante la excitación. La excitación provoca una mayor irrigación sanguínea hacia la pelvis y hace que haya mayor congestión y tensión en los músculos (agradable), que de pronto es liberada abruptamente mediante las contracciones del orgasmo. Esto provoca con frecuencia sensaciones muy intensas. Pero hay que tomar en cuenta que no todos los orgasmos se sienten igual; algunas veces pueden ser muy fuertes y expandirse hacia todo el cuerpo, otras pueden ser más localizados y sólo sentirse en la pelvis, puede haber una sensación de electricidad, de calor que se dispersa o, también, puede no sentirse mayormente aunque no por eso no sea placentero o haya algún problema.

Cada orgasmo es único y diferente. Ninguno es igual en lo que se refiere a intensidad y a las emociones que despierta y, además, puede haber varios tipos de orgasmos distintos dependiendo del estímulo que los provoca.

Hoy sabemos que la zona erógena más grande y sensible del cuerpo es la piel y, dependiendo del mapa amoroso que cada quien haya creado, unas zonas provocarán respuestas más intensas que otras. Por eso los orgasmos pueden desencadenarse con distintos tipos de estimulaciones a diferentes partes del cuerpo. Uno de los más comunes y fáciles de alcanzar es el que se logra a través de la estimulación del clítoris, ya sea con estimulación manual u oral. Otro es el vaginal-cervical que es en el que se generan vibraciones del cérvix, útero y vagina y suele alcanzarse mediante la penetración; involucra la sensibilidad del cuello de la matriz y de la parte de la vagina que se encuentra atrás de él, conocido como cul de sac.

Cabe señalar que si bien para algunas mujeres el contacto con esta zona puede despertar sensaciones muy intensas, para otras puede ser doloroso. Un tipo de orgasmo del que se ha hablado más en los últimos años es el del punto G; para éste, se suele necesitar estimulación específica, ya que no en todas las posturas se alcanza a tocar. Es mucho más sencillo hacerlo mediante la penetración por detrás (ya que el punto G se ubica en la pared anterior de la vagina y al estar la mujer boca arriba el pene no entra en contacto con él), con la mujer arriba o directamente con la ayuda de los dedos.

Si bien en algunos casos puede ser evidente que las sensaciones provienen de la estimulación de una zona específica, en muchos otros lo que desencadena el clímax es la estimulación diversificada y otros factores que van más allá del contacto. De hecho, expertos en las técnicas orientales que buscan multiplicar el número de orgasmos e incrementar su intensidad, aconsejan estimular varios puntos al mismo tiempo como el clítoris y la vagina o también los senos o la boca.

Hay para quienes el autoerotismo en una muy buena herramienta para conocer sus zonas sensibles y poder así comunicarlas a su pareja. Otro tipo de técnicas que pueden ayudar intensificar las sensaciones cuando éstas se presentan, ayudando a que se provoque el orgasmo, es ejercitar los músculos pubococcígeos (los que van del pubis al cóccix y que utilizamos comúnmente para retener o descargar la orina). Fortalecer estos músculos, apretándolos y soltándolos varias veces al día, facilita que en el momento de la excitación podamos exagerar la respuesta y entonces ayudar a que el orgasmo llegue con mayor facilidad o que éste sea más intenso.

[[*Autora de los libros “Yo sexo, tú sexo, nosotros…” y “Nosotros sexo ¿y usted?” de editorial Grijalbo y Sentido Contrario.]]

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