El jitomate, poderoso antioxidante por excelencia

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Poderoso antioxidante

Para que un jitomate sepa rico y se vea bonito es indispensable que reciba bastante sol. Y es que el sol le ayuda a los tejidos del jitomate a degradar las clorofilas, los pigmentos verde claro característicos de los frutos inmaduros, y permitir que se intensifique la presencia de los licopenos, pigmentos rojo intenso.

Al mismo tiempo, mientras esto sucede, los almidones dentro del tomate se degradan y se convierten en azúcares, brindando su sabor característico. La acidez disminuye y se intensifican los sabores aromáticos. El fruto se llena de agua y se vuelve turgente y jugoso.

El aporte nutrimental cambia también y se mejora para quien disfruta de este delicioso fruto. Y es que los jitomates, cuando están maduros, contienen más de los valiosos nutrimentos que los hace especiales y que merecen atención.

Se trata de los poderosos antioxidantes asociados con los pigmentos color rojo intenso del jitomate maduro, que son esenciales para la protección de algunos sistemas. El tomate es rico no sólo en vitamina C, ácido ascórbico, del que aporta 14mg (de los 55 ó 60mg que son la recomendación diaria para este nutrimento) en cada 100g de este fruto.

El ácido ascórbico es el rey de los antioxidantes, que nos protege de manera muy efectiva contra los agentes radicales libres o especies reactivas del oxígeno que son tan dañinas para la piel, el cabello y otras membranas exteriores. Pero los jitomates son también ricos en otros poderosos antioxidantes, pues no sólo son una muy buena fuente de vitamina A, de la que aportan más de 800 UI sino que además brindan importantes concentraciones tanto de carotenos como de licopenos, ambos poderosos antioxidantes por sí solos y sustancias constructoras de la vitamina A en el cuerpo.

Estos poderosos antioxidantes no sólo protegen a la piel y al cabello de la acción de los radicales libres, protegiéndolos de la apariencia envejecida prematuramente, sino además brindan protección a las membranas contra los agentes infecciosos de todo tipo. Así, uno se enferma menos, y cuando contrae una infección la resuelve más fácil y rápidamente y con menos consecuencias.

La evidencia también señala que los antioxidantes, especialmente los licopenos y los carotenos, que son pigmentos color rojo intenso y amarillo fuerte contenidos en los jitomates, pueden ayudar a prevenir las mutaciones celulares en el proceso de reproducción de los tejidos que se asocian con las etapas tempranas del cáncer, especialmente el que ataca a la próstata, el estómago o el pecho.

Pero quizá el más interesante beneficio de los jitomates para la salud reside en una sustancia de muy reciente estudio. Se trata de la luteína, un fitoquímicos abundante en los jitomates maduros, pero no mucho en el resto de la dieta. La luteína, tanto cruda como cocida (de hecho por tratarse de una sustancia soluble en grasas se concentra en la salsa de jitomate y otros productos cocidos) tiene un efecto protector especial sobre los ojos, a los que mejora en su función, agudizando la visión y ayudando a prevenir su envejecimiento y pérdida de función asociada a la edad.

Así, una dieta rica en luteína ayuda a prevenir glaucoma, cataratas y perforación de la mácula, todas condiciones frecuentes en nuestro país pues muchas veces son consecuencia de la diabetes mal controlada y de la exposición prologada (por años) a la contaminación ambiental y a otras fuentes de especies reactivas del oxígeno. Protección especial y efectiva para los ojos y para la piel, una apariencia más juvenil y una menor incidencia de enfermedades infecciosas… todo esto gracias a los pigmentos naturales del jitomate y a este particular fitoquímico, la luteína.

Así que el jitomate en verdad es uno de esos alimentos especiales que merece un lugar importante en nuestra lista de compras, en nuestro refrigerador y en la planeación de nuestros platillos. Y eso que no hemos hablado de su aporte en fibra (de la que 100g contienen 1.2g), de su baja concentración de azúcares y su mínimo impacto glicémico, de su elevado aporte de potasio o de su bajo aporte energético.

Imagínate que en 100g de este rico producto, que brindan una gran saciedad, apenas recibimos 18 Kcal, menos que una pequeña pastilla de goma de mascar y menos que un vaso de agua de limón.

¡A comer tomates! Además de un manjar, son un poderosísimo preventivo contra el cáncer.

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Escrito por

Nutrióloga

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