La vagina no envejece

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Riqueza en nuestro órgano sexual

“Guarda celosa entre sus pliegues
el centro exacto de mi cosmos
luna diminuta que se inflama
ola que conduce a otro universo…”

Este es un fragmento de Gioconda, uno de los más bellos textos escritos por una mujer, y dirigido a su propia vulva. La mexicana Rosa María Roffiel es la autora de este poema que describe con palabras precisas, la riqueza de nuestro órgano sexual más importante. Porque para hablar y escribir sobre nuestra vagina, hay que olvidar las vulgaridades y la vergüenza; dirijámonos a ella con el respeto y la alegría que se merece. Pensemos en que algunos hasta le han llegado a llamar “el origen del mundo”.

Para referirnos a nuestra vagina, es necesario hacer algunas precisiones: Externamente, lo que podemos ver es nuestra vulva, que está formada por el “Monte de Venus” o pubis, los labios mayores, los menores y el clítoris. También en esa área pueden contemplarse el orificio de la uretra y el introito, la entrada de la vagina. Para muchas mujeres fue una sorpresa saber que por un conducto orinamos, por otro menstruamos y por un tercero, evacuamos. Todavía en nuestros días hay quien piensa que uretra, por donde sale la pipí, y vagina son lo mismo. Esta última es un conducto que sirve de enlace entre la vulva y el útero. Su primer tercio, tiene una gran sensibilidad, se dice que alberga al punto G, no pasa lo mismo con los dos restantes. Esta rodeada de tres diferentes tipos de músculos y es la zona en donde el semen queda depositado. La vagina habita nuestro interior, la vulva es la parte externa.

El sexo femenino, la vulva, permaneció innombrable durante muchos años, sobre todo en occidente, donde aún en nuestros días se le nombra en voz baja. Los textos taoístas chinos al referirse a ella la nombraron “el loto de la sabiduría”, “la casa de los tesoros”, “el corazón interior”. El vello púbico era considerado como un atributo de belleza femenina y lo llamaban “hierba fragante”, “rosa negra”, “musgo”. El capuchón que cubre nuestro clítoris era “el campo de dios”, “la semilla”, “el jardín oscuro”. Los labios menores eran “las perlas rojas” o los “tallos de trigo”. El perineo era la “puerta de la muerte y la vida”. En la India en particular, el perineo era el centro de la energía sexual de la mujer. Un orgasmo llegó a considerarse “un encuentro con dios”. En Japón, la vagina es “la puerta de las joyas”, porque según una antigua tradición, dentro de la vagina hay tres piedras preciosas que se mueven al practicar el sexo.

Pero, por qué hablar de los nombres de nuestra vagina en un espacio dedicado a nuestro envejecimiento, se preguntará la lectora. Porque me interesó crear otras imágenes sobre nuestra vulva y en particular sobre nuestra vagina, porque para hablar de lo que pasa con esta última tenemos que dejar de pensar en ella como algo sucio y mal oliente. Como algo vergonzoso o decadente. Sus cambios, tendrán que ser recibidos como parte de un proceso natural de la vida y no como una pérdida más de la vejez.

Si mantenemos sexualmente activa a nuestra vagina, ella será muy generosa y prolongará su bienestar por más tiempo. Es decir, el sexo con pareja o sin ella, es una de las mejores estrategias de mantenimiento. Pero también hay que pensar que pasadas la sexta o séptima década, las parejas van siendo más escasas o no existen. La autoestimulación, el uso de juguetes sexuales y nuestro propio cuerpo, pueden ser un recurso para seguir proporcionándonos placer. Sin embargo, es necesario saber que al paso del tiempo, las paredes de la vagina se adelgazan y la penetración puede resultar dolorosa. También que la lubricación vaginal disminuye notablemente después de llegada la menopausia; limitante que puede ser solucionada con el uso de artículos especializados que están al acceso de todas las mujeres y todos los presupuestos.

Envejecer no es sinónimo de olvidar el ejercicio de nuestra sexualidad. El autoerotismo, el buen trato a nuestro cuerpo son algunos de los caminos sugeridos para reencontrarnos con el placer. Y claro, no hay que olvidar lo que Rosa María Roffiel nos recuerda sobre nuestra vagina.

“Es pantera
gacela
conejo
Se ofrece coqueta si la miman
Se cierra violenta si la ofenden
Es mi cómplice
Es mi amiga
Una eterna sonrisa de mujer complacida”.

*Conductora de la estación radiofónica “La 1260 AM, Mejorando tu Vida Diaria”. Correo electrónico: pk51037291[arroba]hotmail[punto]com

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