La pianista María Teresa Rodríguez

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Talento y dedicación

María Teresa Rodríguez es originaria del estado de Hidalgo, nació en 1923 y comenzó su carrera desde muy pequeña, gracias a la asesoría y empeño de sus padres. A igual que ella, su madre era pianista, y su padre, cantante. Sus abuelos maternos, como los paternos eran también músicos.

La pianista

Sus padres identificaron su amor por el piano desde que era niña. Todos los días después del trabajo, su padre llegaba a ensayar con ella. “Dicen que la nana se quedaba dormida porque me tenía que sostener en el piano, y yo lloraba si me querían quitar”.

Le enseñaron a tocar el piano mucho antes de aprender las letras. “Como vieron que tenía aptitudes y que amaba tocar el piano, mis padres me mandaron a los 7 años con el que había sido profesor de mi mamá, el maestro Antonio Gomezanda, a tomar clases cada 15 días en el Distrito Federal”.

María Teresa agradece infinitamente la intervención de sus padres y está segura que de no haber crecido en un ambiente tan musical, no se habría convertido en pianista. Por ello, ha sido de las mujeres mexicanas más reconocidas en el mundo. Debido a su talento y dedicación, ha dado muchos conciertos en varios países, en donde la han identificado como una de las mejores concertistas.

Considera que los artistas mexicanos son bien recibidos en el extranjero pero que tiene que precederles una buena propaganda.

“Los tiempos de Carlos Chávez fueron un oasis para la música en nuestro país. Tenía tanta fuerza que convenció al presidente Alemán de que se le diera un sueldo a la Orquesta Sinfónica Nacional”.

“El maestro Chávez siempre me decía que no me fuera a quedar en el extranjero. Además me recordaba que cuando tocara, lo hiciera como si estuviera en la cuerda floja, ya que cualquier distracción haría que se cayera mi interpretación”.

La primera mujer en dirigir el Conservatorio Nacional de Música

Después de 125 años, fue la primera mujer que salió electa para ser directora. “Estuve tres años y medio. Quería cambiar los planes de estudio y muchas otras cosas, pero no tuve el apoyo suficiente ni de los maestros ni del gobierno. Sin embargo para mí fue muy bonito”.

La madre

Con todas sus ocupaciones y teniendo que ensayar para seguir siendo invitada a los conciertos, María Teresa tuvo que hacer malabares para lograr tener un equilibrio entre su trabajo mientras dirigía el Conservatorio, el piano, su marido y su hijo.

“No fue difícil porque tuve un esposo maravilloso que era médico y también trabajaba mucho. Nos organizábamos bien, yo me quedaba tiempo corrido en el trabajo y nos veíamos en la noche para cenar. Después me quedaba ensayando unas dos horas”

“Mi suegra y la señora que me ayudaba en casa, fueron indispensables para que pudiera irme a trabajar sin la preocupación de mi hijo. Tuve sólo uno porque tenía que dar muchos conciertos. Mi marido me dijo que podíamos tener los que yo quisiera, pero consideré que eso podría echar a perder mi carrera”.

La mujer y su salud

Además de gran pianista, gran madre y esposa, María Teresa es una gran mujer, de esas que revolucionan la historia. A pesar de la época en la que le tocó vivir, fue lo suficientemente hábil como para conjuntar todas las cosas que le llenaban: la música, su familia y el trabajo. Considera que es saludable porque la música siempre la ha acompañado.

“Tuve la buena suerte de estar casada con un médico que me tenía bien checadita. Nunca he comido en exceso, pero comía bien. Me cuidaba de no comer ciertas cosas antes de los conciertos”

“Me considero una mujer plena porque siempre he cultivado una grandeza de espíritu y no he perdido la capacidad de sorprenderme por la vida. Hace poco me dieron un premio en Hidalgo por mis 75 años de trayectoria, y van a remasterizar mis grabaciones en la Fonoteca eso me hace muy feliz”.

“Le hablo del pasado que he vivido porque ha sido muy bonito”.

María Teresa sigue tocando su piano y escuchando música. Ahora le toca a ella enseñar a su nieta tocar el piano y compartir el escenario con su hijo.

Imagen cortesía de


Daniela Herrero

Escrito por

Aunque soy publicista, llevo algunos años concentrada en escribir y editar textos, lo cual me encanta por cierto. Sobre todo me he interesado en temas que tienen que ver con la salud reproductiva y sexual, al menos eso es lo que más he disfrutado escribir. En Plenilunia me he dedicado a hablar de temas relacionados con la salud femenina, siempre rescatando la importancia que tiene hacerlo de manera integral, pero sobre todo pensando que la conciencia de tu cuerpo te ayuda a empoderarte en los demás ámbitos de tu vida.

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