Investigaciones en torno a la salud mental: ¿El cerebro humano se construye socialmente?

El ser humano se concibe como un ser global integrado por componentes biológicos y psicológicos en interacción constante con su entorno, el cual incluye tanto los aspectos físicos y ambientales como familiares, culturales, políticos y económicos.

Cerebro

De lo anterior se deduce la importancia no sólo de los aspectos físicos y biológicos, sino también de los aspectos psicosociales en el funcionamiento de la persona.

La comprensión psicosocial del ser humano implica entonces aceptar que el hombre es un ser individual pero también social, inmerso en una cultura específica y en determinadas estructuras que le llevan a establecer relaciones consigo mismo y con los demás.

Entonces… ¿Cuáles son los determinantes sociales de la salud mental?

Los determinantes sociales de la salud mental son las condiciones de la sociedad en la cual las personas se desenvuelven, y que impactan sobre su salud mental. Muchos de estos determinantes tienen que ver con cambios sociales a nivel mundial.

Desde ya hace varios años, la dinámica y composición de las sociedades han sufrido transformaciones que influyen de manera importante en la salud y en la enfermedad mental. En este sentido, existen factores que parecen ser propios de las sociedades occidentales; por ejemplo, la asignación de un “valor” a la persona a partir de su productividad económica y el rechazo y aislamiento hacia quienes producen menos.

Durante la infancia, existe una evidente vulnerabilidad no sólo física, sino mental a la influencia de determinantes sociales muy particulares, como las deficiencias en la atención materno-infantil, la desnutrición crónica y la falta de educación.

Se ha demostrado que el desarrollo durante la infancia decide en mucho la salud y el buen desempeño durante la vida adulta. Las fuerzas, tanto biológicas como sociales, a las que se enfrenta el infante, definirán su desarrollo físico, emocional y cognitivo; de ahí la importancia de una atención adecuada a madre e hijos antes, durante y después del parto, así como favorecer un ambiente seguro, saludable, protector y estimulante para los niños.

En cuanto a la juventud, hay grandes problemas respecto a los aspectos sociales que influyen en la salud mental. El número absoluto de jóvenes a aumentado son que a la par se generen oportunidades de educación y empleo; a esto se agrega una mayor disponibilidad de drogas.

Una proporción de los jóvenes que desarrollan dependencia a las drogas tienen antecedentes de padecimientos emocionales que no se resuelven, como ocurre en gran parte con los trastornos aparecidos en la infancia. Con el uso de drogas, o los problemas se agravan y se extienden a la edad adulta, o en definitiva se desarrollan padecimientos mentales secundarios debido al abuso de sustancias. La asociación entre abuso de sustancias, violencia e intento de suicidio ha sido ampliamente documentada.

Un grupo poblacional que también ha aumentado es el de adultos mayores; grupo que enfrenta elevadas cifras de depresión. La depresión en los ancianos parece generarse no sólo por el deterioro físico, sino por el abandono social que se ve reflejado en la indiferencia de sus familiares y la falta de recursos económicos.

Además de estos determinantes sociales relacionados con grupos vulnerables, existen otros factores asociados a los cambios generados por la globalización y la crisis económica. En este sentido, se observan nuevas transiciones sociales tales como la migración en sus diferentes dimensiones, que significa no sólo un cambio trasnacional, sino social.

Los estudios llevados a cabo en México sobre salud mental y trabajo femenino, señalan la existencia de más síntomas de depresión y síntomas somáticos en mujeres no empleadas, en comparación con aquellas que laboran fuera del hogar, aunque en ambas se observan elevados índices de molestias afectivas. La sintomatología depresiva en mujeres que trabajan fuera del hogar está asociada a tensión en el trabajo y limitaciones económicas.

La pobreza entonces también ejerce una drástica influencia en las mujeres, en quienes los problemas de salud se encuentran vinculados estrechamente a carencias nutricionales, cargas excesivas de trabajo, embarazos frecuentes y falta de atención adecuada.

Respondiendo a la pregunta inicial, cabe suponer que la mayoría de las personas comprenden de manera intuitiva el efecto de las condiciones ambientales y sociales en la salud mental; sin embargo, analizarlas de manera enfática permite considerarlas para los diferentes momentos de acción.

Referencias

  • Salud mental y medicina psicológica, Juan Ramón de la Fuente. Artículo: Salud mental y sociedad de Shoshana Berenzon Gorn e Ingrid Vargas Huicochea. Mc Graw Hill, 2011.
Imagen cortesía de depositphotos


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